La Princesa Leonor disfruta de su primera parada en Brasil, participando en actos oficiales y explorando Salvador de Bahía con sus compañeros, mientras mantiene contacto con los Reyes y muestra su madurez a bordo del Juan Sebastián Elcano.

 

La prensa francesa valora la llegada de la princesa Leonor a Brasil  destacando un revelador gesto por encima del resto

 

La Princesa Leonor sigue acaparando la atención mediática tras su primera parada en Salvador de Bahía, Brasil, durante su travesía en el buque escuela Juan Sebastián Elcano.

El pasado viernes 14 de febrero, coincidiendo con el Día de San Valentín, el emblemático barco llegó a la ciudad brasileña, marcando el inicio de un viaje que está siendo una experiencia formativa tanto para Leonor como para sus compañeros guardiamarinas.

La Princesa, aunque rodeada por la pompa de la realeza en tierra firme, vive una experiencia única y diferente a bordo: como estudiante más del barco, sin privilegios especiales.

Durante estos días, Leonor ha participado en una serie de compromisos oficiales y ceremonias, lo que ha brindado al público una mirada a su labor como futura figura representativa de la monarquía.

Sin embargo, también ha tenido tiempo para disfrutar de la ciudad junto a sus compañeros.

Un momento destacado fue la visita a la ofrenda floral en el histórico Fuerte de Santa María, donde la Princesa, acompañada de una formación de guardiamarinas, rindió homenaje a los caídos de ambas fuerzas armadas.

Esta ceremonia conmemoró el 400 aniversario de la recuperación de Salvador de los holandeses, un hito histórico en la región.

El evento fue solemne y cargado de simbolismo, y la Princesa Leonor, como figura central, demostró su compromiso con los actos protocolarios de la corona.

El Fuerte de Santa María, con su imponente arquitectura del siglo XVII, fue el escenario donde las delegaciones españolas y brasileñas rindieron homenaje a la historia compartida.

La Princesa no estuvo sola en este acto; su presencia fue acompañada de la formación del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea Brasileña, todos unidos para conmemorar un momento clave de la historia.

Tras la ceremonia, Leonor y sus compañeros disfrutaron de tiempo libre en Salvador, y fueron vistos explorando las coloridas calles de la ciudad con su “pandilla”, un grupo cercano de compañeros con los que comparte momentos de esparcimiento durante este viaje.

 

La Princesa Leonor rinde homenaje a los caídos por España y Brasil durante  su escala en Salvador de Bahía | Onda Cero Radio

 

El 19 de febrero, el Juan Sebastián Elcano zarpó nuevamente para continuar con su recorrido, con Montevideo, Uruguay, como próxima parada.

Sin embargo, antes de partir, Leonor tuvo la oportunidad de compartir una charla privada con sus padres, los Reyes Felipe y Letizia. Aunque la Princesa no puede comunicarse a menudo con ellos mientras está a bordo, su estancia en tierra les permitió tener un contacto más cercano.

Fuentes cercanas al Palacio de Zarzuela revelaron que Leonor se mostró tranquila y positiva sobre su experiencia. “No ha estado mal

. La travesía no se me ha hecho muy pesada”, comentó, generando alivio en su madre, la Reina Letizia, quien había estado especialmente preocupada por su hija.

Este breve intercambio fue un respiro para Letizia, quien ha vivido con cierta angustia el tiempo en que su hija estuvo lejos de casa. Al saber que la experiencia está siendo enriquecedora para Leonor, la Reina se mostró mucho más tranquila.

Las emociones se desbordaron en la familia real, pero también en los medios de comunicación, que han seguido de cerca cada uno de los pasos de la Princesa Leonor.

Salvador de Bahía no solo ha sido el primer destino internacional de la joven heredera, sino también un lugar donde se ha demostrado su capacidad para hacer frente a compromisos formales y vivir una experiencia que marcará su futuro como miembro de la monarquía española.

En los últimos días, el interés por las actividades de la Princesa ha crecido, no solo por su rol institucional, sino por las impresiones que ha dejado su personalidad: reservada, serena y con una gran responsabilidad sobre sus hombros.

En paralelo a sus obligaciones oficiales, la Princesa Leonor ha participado en otras actividades culturales y académicas.

El seminario sobre la historia de Salvador de Bahía, que conmemoró el Sitio de 1625, fue un evento que destacó por la colaboración de renombrados historiadores españoles y brasileños.

La Princesa no estuvo presente en este evento, lo que dio lugar a un espacio para que los jóvenes guardiamarinas pudieran explorar la ciudad y disfrutar de un merecido descanso antes de continuar con su viaje.

 

Las últimas horas de la Princesa Leonor en Brasil: paseos por la ciudad con  su "pandilla" y una ofrenda floral

 

Mientras tanto, las imágenes de Leonor paseando por las calles de Salvador, rodeada de su “pandilla”, se han viralizado en las redes sociales.

Los seguidores de la Familia Real española han compartido estas fotos, expresando su apoyo y admiración por la joven Princesa. A pesar de estar lejos de su familia y de su entorno habitual, Leonor sigue siendo un punto de referencia para muchos.

Su madurez y su capacidad para manejar los desafíos de este viaje se reflejan en la manera en que afronta su papel, tanto en los actos oficiales como en los momentos de relajación.

El buque escuela Juan Sebastián Elcano ha sido siempre una institución con una carga simbólica especial para los miembros de la Familia Real española.

En el caso de Leonor, esta travesía marca un hito importante en su formación como futura reina, una etapa crucial en su crecimiento personal y profesional.

La transición de la niña que fue acompañada de su familia en actos oficiales a la joven que se enfrenta sola a desafíos internacionales refleja su evolución, no solo como miembro de la realeza, sino también como persona.

En las próximas semanas, los ojos estarán puestos en su evolución a bordo del Elcano, en su participación en actividades en Montevideo y en cómo manejará los nuevos retos que le esperan en su camino.

Lo que está claro es que la Princesa Leonor está mostrando una madurez y un compromiso admirables, demostrando que su viaje a bordo del Juan Sebastián Elcano no es solo una experiencia académica, sino un paso decisivo hacia su futuro en la vida pública.