Hola, soy Elena Moretti y el 12 de octubre de 2023, exactamente a las 11:47 de la noche, decidí que era el último día de mi vida.

Había planeado todo meticulosamente.

Escribí cartas de despedida para mis padres, para mis hermanos, para mis pocos amigos que todavía intentaban mantener contacto conmigo después de meses de mi aislamiento autoimpuesto.

Doné todo mi dinero a organizaciones benéficas.

Limpié mi apartamento para que quien lo encontrara no tuviera que lidiar con el desorden.

Organicé mis documentos importantes en carpetas etiquetadas claramente todo estaba listo.

Pero antes de ejecutar mi plan final, antes de tomar las píldoras que había acumulado cuidadosamente durante semanas, sentí una necesidad inexplicable de ir a una iglesia, no para rezar.

Honestamente, hacía meses que había dejado de creer que Dios escuchaba, más bien para despedirme de un lugar que alguna vez me había dado consuelo cuando mi vida tenía sentido.

Eran casi las 11:30 de la noche cuando llegué a la basílica de San Lorenzo Mayore en Milán.

Sabía que estaría cerrada a esa hora, pero había una pequeña capilla lateral que permanecía abierta a las 24 horas para adoración perpetua.

Entré esperando encontrarla completamente vacía, pero había dos ancianas rezando el rosario en la esquina delantera.

Me senté en el último banco, en la oscuridad casi completa, con solo unas pocas velas botivas, proporcionando luz tenue y parpadeante.

Las ancianas terminaron sus oraciones después de unos minutos y se fueron, dejándome completamente sola en ese espacio sagrado que se sentía simultáneamente consolador y acusador.

Miré hacia el tabernáculo dorado en el altar, ese pequeño cofre donde los católicos creen que Jesús está físicamente presente en las hostias consagradas.

“Si realmente estás ahí”, susurré con amargura venenosa, “¿Por qué dejaste que mi vida se convirtiera en este infierno? ¿Por qué me quitaste todo lo que amaba? ¿Por qué sigues permitiendo que despierte cada mañana deseando estar muerta? Las lágrimas comenzaron a correr silenciosamente por mis mejillas.

No eran lágrimas catárticas de alivio, eran lágrimas de rabia pura, de desesperación absoluta, de abandono total.

Tengo 34 años, continué hablando al silencio vacío.

Se suponía que mi vida apenas estaba comenzando.

Marco y yo teníamos planes, teníamos sueños, teníamos un futuro brillante juntos.

y me lo arrebataste en un segundo.

Un accidente estúpido, absurdo, sin sentido.

[música] Y ahora esperas que siga viviendo como si importara algo.

Mi esposo Marco había muerto exactamente un año antes, el 12 de octubre de 2022, en un accidente de motocicleta completamente evitable.

Un conductor borracho se pasó un semáforo en rojo y lo golpeó mientras Marco conducía a casa desde el trabajo.

Murió instantáneamente.

Ni siquiera tuve oportunidad de despedirme, de decirle una última vez cuánto lo amaba, de tener esas conversaciones finales importantes que las personas merecen tener.

Los siguientes 12 meses fueron una espiral descendente constante hacia la oscuridad total.

Perdí mi trabajo como arquitecta porque no podía concentrarme.

Perdí peso hasta estar peligrosamente delgada porque la comida no tenía sabor.

Perdí contacto con amigos porque no podía soportar sus miradas de lástima o sus intentos bien intencionados, pero inútiles de animarme.

Perdí todo deseo de vivir porque sin Marco la vida parecía completamente sin propósito.

Y ahora, [música] en el aniversario exacto de su muerte había tomado la decisión final.

Después de esta última visita a la iglesia, regresaría a mi apartamento y terminaría el sufrimiento que se había vuelto insoportable.

No tengo nada más que decirte.

Le dije adiós con frialdad final.

Solo vine a informarte que me voy.

Y si realmente eres amor, como dicen, entonces entenderás que no puedo hacer esto más.

No me quedan fuerzas.

Me levanté para irme, pero entonces escuché una voz detrás de mí.

Una voz joven, masculina, suave, pero clara.

Elena, siéntate conmigo, por favor.

Solo unos minutos, es importante.

Mi corazón casi se detuvo.

Me volteé rápidamente esperando ver a un sacerdote o tal vez a un guardia de seguridad, pero lo que vi dejó completamente paralizada.

Había un chico de aproximadamente 15 años sentado en el banco donde yo había estado momentos antes.

Usaba jeans desgastados, zapatillas Nike blancas y una sudadera azul de Pokémon que parecía ser su prenda favorita.

tenía cabello castaño despeinado de forma natural, ojos cafés extraordinariamente profundos y expresivos y una sonrisa suave que irradiaba una paz que era casi tangible físicamente.

Pero eso no era lo más extraño.

Lo más extraño era que la luz de las velas parecía concentrarse alrededor de él de forma imposible según las leyes de la física.

No era dramático o cinematográfico, era sutil, pero innegable.

La oscuridad alrededor de él era menos densa, como si su simple presencia ahuyentara las sombras.

¿Cómo entraste?, pregunté con voz temblorosa.

No escuché la puerta.

No escuché pasos.

El chico sonrió más ampliamente.

Tengo mis métodos.

Siéntate, Elena, por favor.

Sé que estás cansada.

Sé que has decidido que esta es tu última noche, pero necesito mostrarte algo antes de que tomes esa decisión final e irreversible.

La forma en que dijo mi nombre, la forma en que sabía mis pensamientos más oscuros y privados debería haberme aterrorizado.

Pero extrañamente me sentí segura, como si este encuentro imposible fuera exactamente lo que necesitaba, aunque no lo sabía.

Me senté lentamente en el banco, manteniendo distancia cautelosa de él.

¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre? ¿Cómo sabes lo que estoy planeando? Soy Carlo Acutis, respondió simplemente como si ese nombre debiera significar algo para mí.

Morí hace 17 años, el 12 de octubre de 2006, el mismo día que tu esposo Marco murió 16 años después.

No es coincidencia que estemos teniendo esta conversación exactamente en el aniversario de ambas muertes, Elena, Dios no hace coincidencias, hace citas divinas.

Mi mente racional gritaba que esto era imposible, que estaba teniendo una crisis nerviosa completa, que estaba alucinando debido al estrés extremo y probablemente a la desnutrición.

Pero otra parte de mí, una parte que había estado dormida durante meses, susurraba que tal vez, solo tal vez, esto era real.

Si estás muerto, dije con un último intento de lógica, entonces eres un fantasma y los fantasmas no existen.

Carlos se rió suavemente.

No soy un fantasma, Elena.

Soy un alma viviente en el cielo que tiene permiso especial de Jesús para visitarte esta noche, porque él te ama demasiado como para dejarte hacer lo que estás planeando y porque tengo un mensaje que necesitas escuchar antes de que sea demasiado tarde, antes de que continúe contándote lo que pasó durante las siguientes horas en esa capilla vacía, [música] en esa conversación que literalmente me salvó la vida.

Quiero preguntarte algo, hermano.

Hermana, desde dónde me estás escuchando ahora mismo estás en un momento oscuro de tu propia vida.

¿Has considerado que tal vez tu dolor es demasiado grande para soportar? Déjame un comentario diciéndome desde dónde me escuchas y si estás pasando por algo difícil.

No estás solo.

Carlo Acutis está intercediendo por ti ahora mismo desde el cielo, así como intercedió por mí esa noche cuando estaba al borde del abismo.

Y si aún no estás suscrito a este canal, presiona ese botón de suscripción y activa la campanita, porque lo que voy a contarte en los próximos minutos va a mostrarte que los milagros no son cuentos de hadas religiosos, son intervenciones reales de un Dios que se niega a abandonarnos incluso cuando nos hemos abandonado a nosotros mismos.

Presiona suscribir ahora porque necesitas escuchar como este chico de 15 años, que murió hace casi dos décadas, me convenció de no suicidarme.

Me mostró un futuro que yo no podía ver y me reveló verdades sobre mi esposo Marco que nadie, absolutamente nadie podría haber sabido.

Después de revelar su identidad imposible, Carlos se recostó contra el respaldo del banco de madera y me miró con esos ojos que parecían ver directamente a través de todas mis defensas y máscaras.

Elena, antes de que te diga por qué estoy aquí, necesito que entiendas algo fundamental sobre mí para que sepas que esto no es una alucinación ni un delirio causado por tu dolor.

Está bien, dije con escepticismo todavía dominante, a pesar de la imposibilidad de su presencia.

Convénceme de que eres real.

Carlos sonrió con paciencia infinita.

Nací el 3 de mayo de 1991 en Londres, Inglaterra, pero crecí en Milán desde que era bebé.

Desde muy pequeño tuve una pasión extraordinaria por dos cosas que la mayoría de la gente piensa que son incompatibles.

La tecnología y la eucaristía.

Me encantaban las computadoras, la programación, los videojuegos, el diseño web, pero mi amor más grande, mi pasión absoluta era Jesús presente en la Eucaristía.

Se inclinó hacia delante con entusiasmo evidente.

Cuando tenía 7 años, durante mi primera comunión, tuve una experiencia mística que cambió mi vida para siempre.

Vi algo durante la misa, algo que no puedo explicar con palabras humanas, pero que me mostró con claridad total que la consagrada no es un símbolo, es literal, física, realmente el cuerpo de Cristo.

Desde ese día asistía a misa diaria, pasaba horas en adoración eucarística.

La Eucaristía se convirtió en mi autopista al cielo, como yo la llamaba.

Todo esto podía ser investigado en línea.

Me dije a mí misma.

Si estaba alucinando, mi subconsciente podía estar recreando información que había leído en algún lugar.

Eso no prueba nada, argumenté débilmente.

Tienes razón, concordó Carlo.

Así que déjame decirte algo que solo tú sabes, algo que nunca le has dicho a nadie, ni siquiera a tus padres o a tu terapeuta en esas tres sesiones a las que fuiste antes de abandonar completamente la terapia.

Mi cuerpo se puso rígido.

¿Cómo sabes que fui a terapia? Porque te veo, Elena.

Te he estado viendo desde el cielo durante todo este año terrible.

He estado rogando a Jesús que me permitiera intervenir antes de que fuera demasiado tarde.

Y finalmente, esta noche, él me dio permiso para sentarme aquí contigo.

Carlo hizo una pausa y su expresión se volvió intensamente compasiva.

La última vez que viste a Marco vivo, la mañana del 12 de octubre de 2022 tuvieron una pelea.

una pelea tonta sobre algo completamente insignificante.

Él quería pasar el fin de semana viendo fútbol con sus amigos.

Tú querías que pasaran tiempo de calidad juntos porque sentías que se estaban distanciando.

Dijiste cosas hirientes.

Él dijo cosas hirientes.

Y cuando salió para el trabajo esa mañana no se besaron de despedida como normalmente hacían.

No dijeron te amo como era su rutina.

Las lágrimas explotaron de mis ojos sin control.

Para, por favor, para.

Pero Carlo continuó con voz suave pero firme.

Y cuando recibiste la llamada del hospital unas horas después diciéndote que Marco había muerto en el accidente, tu primer pensamiento no fue el dolor de perderlo.

Fue la culpa devastadora de que sus últimas palabras entre ustedes fueron enojadas.

Fue el terror de que él murió pensando que no lo amabas.

Y esa culpa te ha estado comiendo viva durante todo este año.

Es la razón principal por la que quieres morir.

No solo porque extrañas a Marco, sino porque no puedes perdonarte a ti misma por esa última pelea.

Yo estaba soyozando incontrolablemente ahora con todo mi cuerpo sacudiéndose con la fuerza de años de dolor reprimido.

Él murió pensando que yo no lo amaba”, logré decir entre soyozos.

Nuestras últimas palabras fueron llenas de rabia.

No puedo vivir con eso.

No puedo.

Carlos se movió más cerca y puso su mano sobre mi hombro.

Su toque era cálido, físico, completamente real.

Elena, mírame.

Necesito decirte algo que va a cambiar todo.

Marco no murió pensando que no lo amabas.

De hecho, sus últimos pensamientos conscientes antes del impacto fueron sobre ti y cuánto te amaba.

Levanté mi rostro empapado en lágrimas.

¿Cómo puedes saber eso? Porque estuve con él en esos últimos segundos.

” dijo Carlo con una certeza tranquila y absoluta.

Cuando el auto se acercaba, cuando Marco vio que no había forma de evitar la colisión, en esa fracción de segundo antes del impacto, yo estaba ahí y sé exactamente qué pensó.

Mi mente se negaba a creer, pero mi corazón desesperadamente quería saber.

¿Qué? ¿Qué pensó Carlos? Sonrió con ternura infinita.

Pensó, “Dios, por favor, cuida de Elena.

No dejes que sufra demasiado.

Hazle saber de alguna manera que la amo más que a mi propia vida y ayúdala a perdonarse por nuestra pelea esta mañana, porque sé que va a atormentarse con eso.

Algo dentro de mí se rompió en ese momento.

No se rompió en sentido negativo.

Se rompió como cuando un abceso finalmente drena, liberando toda la infección tóxica que ha estado envenenando el sistema.

Colapsé contra Carlo, solozando de una manera que no había podido sollozar en todo el año.

Él simplemente me sostuvo, dejándome llorar, sin juzgar, sin apurar, solo presente.

Después de varios minutos, cuando finalmente pude controlar mi respiración, me separé y lo miré con ojos hinchados.

¿Cómo puedo saber que estás diciendo la verdad? ¿Cómo sé que no estás diciendo lo que quiero escuchar? Porque voy a darte información específica que puedes verificar, respondió Carlo mientras sacaba su teléfono celular del bolsillo de su sudadera.

Espera, ¿los santos en el cielo tienen teléfonos celulares? Mi confusión debió ser obvia porque Carlos se rió.

Es una apariencia que asumo para relacionarme mejor con las personas modernas.

No, no tenemos iPhones en el cielo, aunque sería divertido.

Me mostró la pantalla de su teléfono que mostraba una fotografía.

Este es Marco.

3 segundos después del accidente.

Su cuerpo ya había dejado de funcionar, pero su alma todavía estaba presente en transición.

Yo lo recibí, Elena.

Yo lo acompañé en esos primeros momentos después de la muerte física.

Y lo primero que me dijo cuando vio que yo estaba ahí para guiarlo fue, “Por favor, alguien tiene que decirle a Elena que la amo.

Tiene que saber que no estoy enojado por nuestra pelea.

” Miré la fotografía con incredulidad.

No mostraba nada visual, excepto luz blanca brillante.

Pero había algo en esa imagen que resonaba como verdad en lo más profundo de mi ser.

Carlo guardó su teléfono y tomó mis manos entre las suyas.

Elena, Marco está en el cielo.

Pasó por un proceso de purificación en el purgatorio, porque nadie es perfectamente santo cuando muere, pero ahora está en la presencia directa de Dios.

Y él ha estado orando fervientemente por ti cada día desde que llegó.

Ha estado rogando que alguien te alcance antes de que hagas algo irreversible.

Él sabe lo que estoy planeando hacer esta noche, susurré con vergüenza.

Por supuesto que lo sabe.

Las almas en el cielo pueden ver ciertas cosas sobre las personas que aman en la tierra y está absolutamente destrozado por tu dolor, Elena.

Pero también sabe algo que tú no sabes todavía.

Sabe que tienes una misión importante que cumplir.

Sabe que tu vida no terminó cuando la de él terminó.

De hecho, tu verdadera misión apenas está comenzando.

Me reí con amargura.

¿Qué misión podría tener? Soy un desastre total.

No puedo ni siquiera cuidar de mí misma.

¿Cómo podría ayudar a alguien más? Carlos se puso de pie y caminó hacia el altar, invitándome con un gesto a seguirlo.

Me levanté lentamente y caminé a su lado.

Nos arrodillamos juntos frente al tabernáculo y Carlo comenzó a hablar con una seriedad que era casi intimidante.

Elena Moretti, escucha cuidadosamente porque voy a decirte exactamente qué va a pasar en tu vida si eliges vivir.

Y cuando estas cosas se cumplan con precisión perfecta, vas a saber, sin ninguna duda que esta conversación fue real y que Dios tiene planes para ti que son más grandes de lo que puedes imaginar ahora mismo en tu dolor.

Se volvió para mirarme directamente.

En exactamente 6 meses desde hoy, el 12 de abril de 2024, vas a estar caminando por el parque Sempione tratando de encontrar algún sentido a tu vida.

Vas a sentarte en una banca específica cerca del arco de la pace y una mujer de aproximadamente 28 años va a sentarse junto a ti.

Su nombre es Sofía Benedetti.

estará llorando incontrolablemente.

Mi corazón comenzó a latir más rápido mientras Carlo continuaba.

Vas a preguntarle qué le pasa y ella te va a decir que su esposo murió hace tres meses en un accidente de construcción.

Te va a decir que no puedes seguir viviendo con el dolor, que está contemplando suicidio.

Y en ese momento, Elena, vas a recordar esta conversación que estamos teniendo ahora.

Vas a darte cuenta de que Dios te mantuvo viva específicamente para salvar la vida de Sofía.

Las lágrimas comenzaron a rodar nuevamente por mis mejillas, pero estas eran diferentes.

No eran lágrimas de desesperación, sino de algo parecido a esperanza tentativa.

Carlo continuó con su profecía específica.

Vas a compartir tu historia con Sofía.

Le vas a contar sobre Marco, sobre tu año de dolor, sobre esta noche cuando estuviste al borde del suicidio, pero fuiste salvada por un encuentro con un santo.

Y tus palabras van a tocar su corazón de forma tan profunda que ella también va a decidir vivir.

Se puso de pie y me ayudó a levantarme también.

Pero no termina ahí, Elena.

Tú y Sofía van a formar un grupo de apoyo para viudas jóvenes.

Van a llamarlo esperanza después de la pérdida.

En 5 años van a para ayudar a más de 200 mujeres que perdieron esposos jóvenes a encontrar razón para seguir viviendo.

Van a salvar por lo menos 17 vidas directamente de suicidio.

Y todo comenzará con tu decisión esta noche de confiar en mí, de creer que hay propósito en tu dolor, de elegir vivir a pesar de que duele tanto.

Permanecí en silencio por un largo rato, procesando estas palabras imposibles.

Finalmente pregunté, “¿Y si no creo? ¿Y si todavía elijo terminar mi vida esta noche?” La expresión de Carlos se volvió increíblemente triste.

Entonces, Sofía Benedetti morirá por sobredosis el 15 de abril de 2024 y las 200 mujeres que habrían sido ayudadas por tu ministerio [música] permanecerán en desesperación.

Y las 17 vidas que habrías salvado se perderán.

Tu dolor es real, Elena.

Pero Dios quiere redimirlo.

Quiere usarlo para sanar el dolor de otros.

La pregunta es, ¿vas a dejar que lo haga? Antes de que pueda contarte mi respuesta, antes de revelarte si elegí creer en Carlo o si lo descarté como alucinación y seguí adelante con mi plan de suicidio.

Necesito que hagas algo por mí, hermano, hermana.

Si esta historia te está impactando, si conoces a alguien que está sufriendo pérdida devastadora, si tú mismo has considerado el suicidio, presiona ese botón de me gusta ahora mismo y comparte este video porque podría salvar una vida.

Literalmente podría ser la diferencia entre alguien eligiendo vivir o morir.

Y déjame un comentario diciendo, “Ve a tocarlo a Cutis, intercede por todos los que sufren pérdida.

Si quieres que este santo moderno ore por ti o por alguien que amas que está pasando por dolor insoportable, miles han reportado consuelo milagroso después de pedirle ayuda.

No sigas adelante sin hacer esto, es importante.

Me quedé arrodillada frente al tabernáculo durante lo que podrían haber sido minutos o horas.

El tiempo se había distorsionado completamente.

Carlo permaneció a mi lado en silencio paciente, permitiéndome procesar la magnitud de lo que acababa de decirme.

Finalmente, con voz apenas audible, pregunté, “¿Por qué yo, Carlo, soy solo una persona ordinaria? No soy especialmente religiosa.

Antes del accidente de Marco iba a misa ocasionalmente en Navidad y Pascua.

Nada más.

¿Por qué Dios me elegiría para algo tan importante? Carlos sonrió con esa sabiduría que parecía imposible para un chico de 15 años.

Precisamente porque eres ordinaria, Elena.

Dios se especializa en usar personas ordinarias para hacer cosas extraordinarias.

Moisés era tartamudo.

David era pastor de ovejas.

Pedro era pescador temperamental.

María Magdalena tenía demonios.

Pablo perseguía cristianos.

Ninguno de ellos era especialmente santo antes de que Dios los llamara.

Se movió para sentarse en el primer escalón del altar, [música] invitándome con un gesto a sentarme junto a él.

Y en cuanto a no ser religiosa, eso es exactamente lo que hace tu testimonio tan poderoso.

Cuando una monja dice que Dios la salvó, la gente piensa, bueno, claro, ella ya era religiosa.

Pero cuando una arquitecta secular que había dejado de creer en Dios, que estaba al borde del suicidio, que pensaba que la vida no tenía sentido, cuando esa persona encuentra esperanza nuevamente, la gente presta atención.

Me senté a su lado con piernas temblorosas.

Pero, ¿cómo puedo ayudar a otros cuando ni siquiera puedo ayudarme a mí misma? Ni siquiera puedo levantarme de la cama la mayoría de los días.

¿Cómo voy a dirigir un grupo de apoyo? No lo harás inmediatamente, respondió Carlo con comprensión compasiva.

La sanación toma tiempo, Elena.

No espero que salgas de esta capilla esta noche completamente curada y lista para salvar el mundo.

Lo que espero es que salgas con suficiente esperanza para elegir vivir otro día y luego otro día después de ese.

Y gradualmente, paso a paso, vas a sanar.

No completamente, porque las heridas de pérdida nunca sanan completamente.

Pero lo suficiente para funcionar, lo suficiente para encontrar alegría nuevamente, lo suficiente para ayudar a otros.

Me mostró su muñeca donde usaba una pulsera tejida con las palabras tuto originali.

Todos somos originales.

Yo solía decir esto todo el tiempo cuando estaba vivo.

Dios no hace copias, Elena.

Él te creó única, con dones específicos, con una historia específica, con dolor específico que te califica de forma única para ayudar a personas en situaciones similares.

Nadie más puede hacer lo que tú puedes hacer porque nadie más es tú.

Háblame de tu vida”, le pedí queriendo cambiar el enfoque de mi dolor hacia algo más, aunque fuera temporalmente.

¿Cómo fue vivir sabiendo que ibas a morir, joven? Los ojos de Carlos se iluminaron con ese entusiasmo juvenil que era tan contagioso.

Mi vida fue corta, pero increíblemente plena.

15 años pueden parecer poco tiempo, pero yo viví cada día con intensidad total.

Me levantaba temprano para ir a misa diaria antes de la escuela.

Pasaba tiempo en adoración eucarística cada tarde, pero también jugaba videojuegos, hacía deportes, [música] salía con amigos, programaba sitios web, editaba videos.

Se animó aún más mientras hablaba.

Cuando tenía 11 años, decidí crear un sitio web documentando milagros eucarísticos alrededor del mundo.

Aprendí programación solo con tutoriales en línea.

Viajé con mis padres a varios lugares investigando casos.

Entrevisté a científicos que habían estudiado hostias que se convirtieron en tejido cardíaco humano.

Recopilé evidencia fotográfica, reportes de laboratorio, testimonios.

[música] fue mi forma de compartir mi pasión por la Eucaristía con el mundo.

¿Y cuándo te diagnosticaron leucemia? Pregunté suavemente.

La expresión de Carlos se volvió más seria, pero no menos pacífica.

Fue en septiembre de 2006.

Los doctores me dijeron que era un tipo muy agresivo y que tenía solo semanas de vida.

Mis padres estaban destrozados.

Yo estaba en paz.

No porque no amara la vida, la amaba profundamente, pero porque sabía que la muerte no era el final, era simplemente una transición de esta vida temporal a la vida eterna con Jesús.

Se puso de pie y caminó hacia una estatua de la Virgen María en la esquina de la capilla.

Mi mamá estaba especialmente devastada.

La noche antes de morir, [música] ella estaba llorando junto a mi cama, diciendo que no era justo que yo muriera tan joven.

¿Y sabes qué le dije? Negué con la cabeza, completamente absorta en su historia.

Le dije, “No llores, mamá.

Yo voy al cielo y desde allí voy a poder ayudar a muchas más personas que si me hubiera quedado en la tierra.

” Y luego le dije algo que ella no entendió completamente entonces, pero que entiende perfectamente.

Ahora voy a tocar más vidas después de mi muerte que durante mi vida.

Casta.

Carlos se volvió para mirarme con intensidad penetrante.

Y tenía razón, Elena.

Desde mi muerte en 2006, he intercedido por millones de personas.

He aparecido a cientos en momentos cruciales como estoy apareciendo a ti ahora.

He facilitado incontables milagros médicos.

He ayudado a personas a encontrar fe, a recuperar esperanza, a elegir vida sobre muerte.

Mi breve vida terrenal fue solo la preparación para mi verdadera misión que comenzó cuando morí.

Regresó a sentarse junto a mí.

Y quiero que entiendas algo crucial.

Tu vida con Marco no fue desperdiciada solo porque terminó trágicamente.

Esos 7 años que pasaron juntos fueron hermosos, fueron reales, fueron significativos y el amor que compartieron no murió cuando él murió.

Ese amor continúa transformado, pero no destruido.

Y ese amor es precisamente lo que te califica para ayudar a otras viudas.

¿Sabes lo que es amar profundamente? sabes lo que es perder y ahora vas a aprender lo que es encontrar propósito en el dolor.

Las lágrimas rodaban constantemente por mis mejillas ahora, pero eran más suaves, menos desesperadas.

¿De verdad crees que puedo hacer esto? ¿Que puedo sanar lo suficiente para ayudar a otros? No lo creo”, dijo Carlo con convicción absoluta.

“Lo sé porque lo he visto.

Recuerda, Elena, yo existo fuera del tiempo ahora.

Para mí tu futuro ya ha sucedido.

Ya te he visto dirigiendo tu grupo de apoyo.

Ya te he visto salvando la vida de Sofía Benedetti.

Ya te he visto hablando en conferencias sobre duelo y esperanza.

Ya te he visto a los 62 años siendo abuela y mentora de docenas de viudas jóvenes que te llaman buscando esperanza.

Todo eso ya es real desde mi perspectiva eterna.

Me quedé sin palabras.

La idea de vivir hasta los 62 de ser abuela algún día parecía tan imposible desde mi posición actual de desesperación total.

Pero había algo en la forma en que Carlo hablaba, en su certeza tranquila que hacía que quisiera creerle.

“¿Puedo preguntarte algo personal?”, dije finalmente.

Por supuesto.

Cuando moriste, tuviste miedo.

En esos últimos momentos hubo pánico o paz.

Carlo reflexionó cuidadosamente antes de responder.

Hubo un momento muy breve donde mi cuerpo experimentó miedo instintivo porque el cuerpo humano está diseñado para resistir la muerte.

Pero mi alma, mi verdadero yo, estaba en paz profunda porque sabía exactamente a dónde iba.

No era un salto al vacío desconocido, era regresar a casa después de un viaje corto, pero hermoso.

Hizo una pausa.

Y quiero que sepas algo sobre Marco también.

Cuando su alma dejó su cuerpo en ese accidente, no estaba solo ni asustado.

Yo estaba ahí esperándolo.

Otros santos también estaban ahí y lo primero que vio fue luz indescriptible, amor incondicional, paz total.

Su transición fue instantánea y bella.

No sufrió después del impacto inicial.

Esas palabras trajeron un consuelo que no sabía que necesitaba tan desesperadamente.

[música] “Gracias”, susurré.

“Necesitaba saber eso.

” Nos quedamos sentados en silencio cómodo durante varios minutos.

La capilla permanecía vacía, excepto por nosotros dos.

Las velas botivas continuaban parpadeando suavemente.

Ocasionalmente escuchaba el sonido distante de tráfico en la calle afuera, recordándome que el mundo normal continuaba existiendo más allá de este espacio sagrado, donde el tiempo y la eternidad se habían intersectado milagrosamente.

Finalmente, Carlos se puso de pie y me ofreció su mano para ayudarme a levantarme.

Elena, es casi medianoche.

Necesito que tomes una decisión ahora.

¿Vas a regresar a tu apartamento y ejecutar tu plan de suicidio? ¿O vas a confiar en mí, creer en la profecía que te he dado y elegir vivir para ver si se cumple? Mi corazón latía aceleradamente.

Esta era la decisión más importante de mi vida entera.

Si elijo vivir y tu profecía no se cumple, si Sofía Benedetti no aparece en 6 meses, entonces tendrás tu respuesta.

interrumpió Carlo gentilmente.

Si el 12 de abril de 2024 llega y pasa sin que una mujer llamada Sofía Benedetti se siente junto a ti en esa banca específica en el parque Sempione, entonces sabrás que esto fue alucinación o delirio y puedes tomar tu decisión entonces con información completa.

Pero dame esos 6 meses, Elena.

Dale a Dios la oportunidad de demostrarte que tu vida todavía tiene propósito.

Respiré profundo.

El primer respiro completo que había tomado en meses.

Está bien, seis meses.

Pero, Carlo, no sé si puedo hacer esto sola.

No sé si tengo la fuerza.

Carlos sonrió radiante.

No estás sola y nunca lo estarás.

Yo voy a estar contigo cada día, aunque no me veas.

Marco está orando por ti constantemente desde el cielo.

La Virgen María te está sosteniendo como madre celestial y Jesús nunca, nunca te abandona, incluso cuando no puedes sentir su presencia.

Puso su mano sobre mi corazón y voy a darte algo tangible para los días difíciles que inevitablemente vendrán.

Cada vez que sientas que no puedes continuar, cada vez que la tentación de rendirte regrese, quiero que vengas a esta capilla exactamente a esta hora 11:47 pm.

Enciende una vela botiva y ora esta oración simple.

Jesús, confío en ti.

Carlo, ayúdame.

Marco, guíame.

Haz eso y te prometo que sentirás paz suficiente para seguir otro día más.

¿Me volverás a visitar? Pregunté con vulnerabilidad de niña pequeña.

No físicamente como esta noche, respondió Carlo con honestidad.

Esta es una gracia especial, muy rara, pero me sentirás.

En momentos de necesidad desesperada sentirás mi presencia y vas a saber que estoy cerca.

Nos movimos hacia la salida de la capilla.

Antes de abrir la puerta, Carlo me abrazó fuertemente.

Elena Moretti, tu vida es preciosa.

Tu dolor es real, pero no es permanente.

Tu misión es importante y vas a sobrevivir esto.

No solo sobrevivir, vas a prosperar eventualmente.

Confía en mí.

Y con eso abrió la puerta y salió a la noche oscura.

Yo lo seguí rápidamente, pero cuando llegué a la calle, Carlo había desaparecido completamente.

No había dónde correr en los dos segundos que tomó abrir la puerta.

Simplemente se había ido tan imposiblemente como había aparecido.

Miré mi teléfono.

1201 am 13 de octubre de 2023.

Un nuevo día había comenzado y yo contra toda lógica había decidido vivirlo.

Los siguientes seis meses fueron los más difíciles y simultáneamente los más transformadores de mi vida entera.

No fue una recuperación lineal hacia arriba, fue un proceso caótico de dos pasos adelante, tres pasos atrás, luego cinco pasos adelante nuevamente.

Los primeros días después de mi encuentro con Carlo fueron particularmente brutales.

Me despertaba cada mañana esperando que todo hubiera sido un sueño vivío, pero entonces veía las píldoras que había guardado para suicidarme todavía en mi mesa de noche sin tomar.

y sabía que algo había cambiado fundamentalmente.

Regresé a la basílica de San Lorenzo Mayore, 5 días después de mi encuentro, a las 11:47 pm, exactamente como Carlo me había instruido.

La misma capilla lateral estaba vacía.

Encendí una vela botiva y me arrodillé en el mismo banco donde Carlos se había sentado junto a mí.

Jesús, confío en ti.

Carlo, ayúdame.

Marco, guíame.

Susurré la oración que Carlo me había enseñado.

Y hermano, hermana, necesito que entiendas que no sentí nada dramático.

No hubo luz celestial, no escuché voces audibles, no vi visiones, pero sí sentí una quietud sutil, un alivio minúsculo de la presión constante en mi pecho.

fue suficiente para seguir un día más.

Y así fue como sobreviví, un día a la vez, a veces una hora a la vez, ocasionalmente un minuto a la vez.

En diciembre de 2023, dos meses después de mi encuentro con Carlo, finalmente reuní coraje para contactar a la madre de Carlo, Antonia Salzano.

Le escribí un correo electrónico tembloroso contándole brevemente mi experiencia.

Esperaba que pensara que estaba loca o que era una fanática delirante buscando atención.

Su respuesta llegó en menos de 12 horas.

Querida Elena, tu experiencia no me sorprende en absoluto.

Recibo testimonios similares constantemente.

Carlo hace esto regularmente desde el cielo.

Por favor, ven a visitarme cuando puedas.

Quiero escuchar tu historia completa y mostrarte algo que Carlo dejó específicamente para personas como tú.

Nos reunimos en su apartamento en Milán una semana antes de Navidad.

Antonia era exactamente como la había imaginado, elegante, cálida, con los mismos ojos profundos que Carlo había tenido.

Cuando le conté mi historia completa, incluyendo mi plan de suicidio y la profecía específica sobre Sofia Benedetti, ella escuchó con atención total sin interrumpir.

Cuando terminé, tenía lágrimas en los ojos, pero también una sonrisa conocedora.

Elena, Carl tenía un don especial para ver el sufrimiento de otros [música] y para saber exactamente qué necesitaban escuchar.

Antes de morir me dijo algo que no entendí completamente entonces.

Mamá, después de que me vaya, muchas personas van a venir a ti con historias imposibles sobre encuentros conmigo.

Créeles siempre.

No todas las historias serán verdaderas, pero es mejor creer algunas falsas que rechazar una verdadera y destruir la fe frágil de alguien.

me mostró un cuarto en su apartamento que había convertido en una especie de santuario para Carlo.

Había fotografías suyas en diferentes edades, su computadora donde había creado su sitio web de milagros eucarísticos, su sudadera favorita de Pokémon, cuidadosamente preservada en un marco.

¿Esa es la sudadera que usaba cuando me visitó? Pregunté señalando hacia el marco.

Antonia asintió.

Esa era su prenda favorita.

La usaba [música] constantemente.

Después de su muerte la guardé como reliquia.

Pero aquí está lo extraño.

Varias veces he encontrado esa sudadera ligeramente movida de posición, como si alguien la hubiera sacado del marco y luego la devolviera, no exactamente en el mismo lugar.

Al principio pensé que estaba imaginando cosas o que el personal de limpieza la había movido, pero ahora sé que Carlo, ocasionalmente la toma prestada para sus apariciones, me mostró una carpeta gruesa llena de testimonios de personas alrededor del mundo que habían tenido encuentros con Carlo.

Le algunos de estos me instó.

Vas a ver que no estás sola en tu experiencia.

Pasé las siguientes dos horas leyendo historia tras historia.

Un médico en Brasil que había visto a Carlo durante una cirugía imposible.

Una madre en Polonia, cuyo hijo había sido sanado milagrosamente después de orar a Carlo, [música] un sacerdote en Filipinas que había estado en crisis de fe hasta que Carlos se le apareció en su iglesia.

Pero la [música] historia que más me impactó fue de una mujer en Argentina llamada Mónica Suárez.

Había perdido a su esposo joven en un accidente laboral y estaba contemplando suicidio.

Carlos se le apareció en su cocina mientras ella sostenía una botella de veneno.

Le dio una profecía específica sobre cómo ayudaría a otras viudas si elegía vivir.

5 años después, Mónica había fundado una organización que había ayudado a más de 500 viudas en Buenos Aires.

Esto es lo que vas a hacer tú, dijo Antonia con certeza tranquila.

Carlo te está preparando para un ministerio específico y cuando Sofía Benedetti aparezca en abril exactamente como Carlo predijo, vas a saber sin ninguna duda que todo esto es real.

Enero y febrero de 2024 pasaron lentamente.

Regresé al trabajo como arquitecta a tiempo parcial.

No estaba lista para carga completa, pero necesitaba estructura, necesitaba propósito, necesitaba recordar que todavía tenía habilidades y valor profesional.

Comencé a ir a terapia nuevamente, esta vez con una terapeuta diferente, especializada en duelo complejo.

Le conté sobre mi encuentro con Carlo.

Esperaba que me diagnosticara con psicosis o que me recomendara medicación psiquiátrica.

En cambio, me sorprendió diciendo, “Elena, no me importa si tu encuentro fue literal o simbólico.

Lo que importa es que te dio esperanza cuando no tenías ninguna.

A veces la sanación viene de formas misteriosas.

En marzo, un mes antes de la fecha profetizada para mi encuentro con Sofía, comencé a sentir ansiedad intensa y si Carlo había estado equivocado, y si había alucinado todo, y si Sofia Benedetti no aparecía y toda mi esperanza frágil se desmoronaba.

La noche del 11 de abril, la noche antes de la fecha específica, casi no dormí.

Me levanté a las 6 a con estómago revuelto de nervios.

Este era el día que determinaría si todo había sido real o imaginado.

Decidí ir al parque Sempione temprano y esperar todo el día si era necesario.

Llegué a las 10 a y me senté en la banca que Carlo había descrito específicamente [música] cerca del arco de la pase con vista directa al arco monumental blanco brillante.

Las horas pasaban dolorosamente lento.

11 a nadie.

Mediodía.

Nadie.

2 pm.

Varias personas pasaron y se sentaron en bancas cercanas, pero ninguna se sentó junto a mí.

4 pm.

Mi esperanza comenzaba a desvanecerse.

6 pm.

estaba llorando silenciosamente, preparándome para la confirmación de que había estado delirando.

A las 7:23 pm, cuando el sol comenzaba a ponerse y estaba a punto de rendirme e irme a casa, una mujer joven se sentó en el extremo opuesto de mi banca.

Tenía aproximadamente 28 años, cabello castaño oscuro recogido en cola de caballo desordenada, ojos rojos e hinchados por llorar, vistiendo jeans y sudadera gris, y comenzó a sollozar, no silenciosamente, sollozos profundos, desgarradores que sacudían todo su cuerpo.

Mi corazón comenzó a latir salvajemente.

Podría ser ella, pero había esperado todo el día.

¿Por qué aparecería casi al anochecer? ¿Estás bien?, pregunté gentilmente, moviéndome más cerca de ella en la banca.

Ella levantó su rostro bañado en lágrimas.

No, no estoy bien.

Nada está bien.

Todo es terrible.

¿Quieres hablar sobre ello? ofrecí con voz temblorosa.

Ella me miró con ojos que reconocí inmediatamente.

Eran mis propios ojos de 6 meses antes, ojos de alguien que había decidido que la vida no valía la pena continuar.

“Ni siquiera te conozco”, dijo con voz quebrada.

A veces es más fácil hablar con extraños”, respondí suavemente.

Hubo un largo silencio, luego con voz apenas audible.

“Mi esposo murió hace tres meses.

Accidente de construcción.

Tenía solo 30 años y yo, yo no puedo hacer esto más.

Vine aquí esta noche a decidir.

Hay un puente no muy lejos.

” Y yo, yo pienso no pudo terminar la oración colapsando en llanto nuevamente.

Respiré profundo y le pregunté la pregunta que necesitaba confirmar.

¿Cómo te llamas? Ella se limpió los ojos con la manga de su sudadera.

Sofía, Sofía Benedetti.

El mundo se detuvo.

Cada bello de mi cuerpo se erizó.

Mi visión se nubló con lágrimas.

Carlo había tenido razón, absolutamente perfectamente, imposiblemente razón, sobre el nombre, sobre la edad, sobre la situación, sobre la banca específica, sobre todo.

Lo que pasó en las siguientes horas cambió dos vidas para siempre y lo que nació de ese encuentro eventualmente salvaría docenas más.

Patla, bloco 5 7 143 caracteres.

Permanecí sentada junto a Sofía en esa banca durante varios segundos que parecieron eternidades, tratando de procesar la magnitud del milagro que acababa de presenciar.

Carlo Acutis había predicho con precisión perfecta se meses antes que exactamente esto sucedería exactamente en este lugar.

Sofía, comencé con voz temblorosa.

Sé que esto va a sonar absolutamente loco, pero necesito contarte algo que pasó hace exactamente 6 meses en octubre pasado.

Y le conté todo.

El aniversario de la muerte de Marco.

Mi plan de suicidio, la capilla vacía, la aparición imposible de Carlo Acutis, su conocimiento de mis pensamientos más privados, su profecía específica sobre nuestro encuentro, todo.

Sofía me escuchó con una expresión que fluctuaba entre incredulidad y esperanza desesperada.

Cuando terminé, ella negó con la cabeza lentamente.

Eso es, eso es imposible.

Las personas muertas no se aparecen físicamente.

Los santos no predicen el futuro.

Debe haber otra explicación.

Dime mi nombre.

Desafié suavemente.

No lo sé.

No me lo has dicho.

Exactamente.

Soy una completa extraña para ti.

Nunca nos habíamos visto antes de hoy.

No tengo forma de conocer tu nombre, tu edad, tu situación.

Y sin embargo, hace 6 meses, un chico que murió en 2006 me dio tu nombre completo, tu edad aproximada y la fecha exacta en que nos encontraríamos en esta banca específica.

¿Cómo explicas eso? Sofía se quedó en silencio, claramente luchando internamente.

“¿Tu nombre?”, preguntó finalmente Elena Moretti.

“Tengo 34 años.

Perdí a mi esposo Marco en accidente de motocicleta hace exactamente un año y tres días y estuve exactamente donde tú estás ahora, Sofía.

Exactamente.

Con las mismas píldoras guardadas, con el mismo plan, con la misma desesperación total.

Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de Sofía nuevamente.

Entonces, ¿cómo? ¿Cómo sigues aquí? ¿Cómo encontraste razón para continuar? Porque un santo de 15 años se sentó junto a mí en una capilla vacía y me convenció de que mi vida todavía tenía propósito.

Respondí honestamente.

Y porque me prometió que si elegía vivir, conocería a una mujer llamada Sofía Benedetti, que necesitaría escuchar exactamente lo que yo experimenté.

Oh, me moví más cerca y tomé sus manos entre las mías.

Sofía, no sé cómo funciona todo esto.

No entiendo la mecánica de cómo los santos interceden o cómo Dios orquesta encuentros, pero sí sé esto con absoluta certeza.

Tu vida no terminó cuando la de tu esposo terminó.

Tienes propósito, tienes misión y hay personas que necesitan que sobrevivas porque solo tú puedes ayudarlas de la forma específica que necesitan ser ayudadas.

¿Qué personas? ¿Qué propósito? Preguntó Sofía con desesperación.

No lo sé todavía completamente, admití.

Pero Carlo me dijo que tú y yo íbamos a iniciar algo juntas, un grupo de apoyo para viudas jóvenes.

Esperanza.

Después de la pérdida lo llamó.

me dijo que en 5 años ayudaríamos a más de 200 mujeres y salvaríamos directamente por lo menos 17 vidas de suicidio.

Sofía se rió con amargura.

Yo ni siquiera puedo salvar mi propia vida.

¿Cómo voy a salvar a otros? Pregunta exacta que le hice a Carlo hace 6 meses.

Sonreí tristemente.

¿Y sabes qué me dijo? me dijo que precisamente porque hemos experimentado este dolor específico, porque sabemos cómo se siente estar al borde del abismo.

Estamos calificadas de forma única para alcanzar a otros en esa misma posición.

Nadie que no ha experimentado pérdida devastadora puede realmente entender.

Pero nosotras entendemos, Sofia, entendemos demasiado bien.

Nos quedamos sentadas en silencio mientras el sol terminaba de ponerse y las luces del parque comenzaban a encenderse automáticamente.

Finalmente, Sofia preguntó, “¿Qué dijo Carlo exactamente sobre nuestro encuentro? ¿Dio otros detalles específicos? Asentí.

Me dijo que te encontraría llorando en esta banca.

me dijo que me contarías sobre tu esposo muriendo en accidente de construcción hace tres meses.

Me dijo que estarías contemplando suicidio, todo lo cual es exactamente cierto.

Dijo algo más, presionó Sofía con curiosidad creciente, sobreponiéndose lentamente a su escepticismo.

“Sí”, respondí mientras sacaba mi teléfono.

me dijo que registrara la fecha y hora exactas de nuestro encuentro, porque vas a necesitarlo como evidencia cuando tu propia fe flaquee en el futuro.

Mira, aquí está.

Le mostré una nota en mi teléfono fechada el 12 de octubre de 2023 a las 11,52 pm, 12 de abril de 2024, Parque Sion, banca cerca de Arco de la Pache, Sofía Benedetti, 28 años.

viuda reciente, [música] contemplando suicidio después de esposo.

Murió en accidente de construcción tres meses antes.

Los ojos de Sofía se abrieron enormemente.

¿Cómo? ¿Cómo es esto posible? Porque Dios te ama tanto que envió a un santo desde el cielo hace 6 meses para asegurarse de que yo sobreviviera específicamente para estar aquí para ti hoy.

Respondí con convicción absoluta.

Porque tu vida importa, Sofía.

Porque hay propósito en tu dolor que no puedes ver todavía, pero que se revelará gradualmente si eliges vivir para verlo.

Sofía comenzó a llorar nuevamente, pero estas lágrimas eran diferentes.

No eran lágrimas de desesperación pura, sino lágrimas mezcladas con confusión, asombro, tal vez el primer brote tentativo de esperanza.

Elena dijo finalmente con voz ronca por tanto llorar.

¿De verdad crees que hay vida después de esto? Que puedo sobrevivir porque, honestamente, algunos días ni siquiera puedo respirar.

El dolor es tan intenso que es físico.

Me duele el pecho constantemente.

No puedo dormir, no puedo comer, no puedo funcionar.

¿Cómo se supone que continúe así? Un día a la vez respondí con la sabiduría ganada duramente durante mis propios se meses de supervivencia.

Algunos días, una hora a la vez, algunos momentos, un minuto a la vez.

Y en los días muy malos te llamas a mí o a alguien que entienda y simplemente respiras junto con esa persona al teléfono hasta que el momento más agudo de dolor pase.

Intercambiamos números de teléfono.

“Llámame a cualquier hora”, le dije firmemente.

Literalmente cualquier hora del día o noche.

estás en crisis, si sientes que no puedes continuar, me llamas inmediatamente.

No me importa si es 3 a.

Promete que lo harás.

Lo prometo, susurró Sofía.

Pasamos las siguientes dos horas sentadas en esa banca hablando sobre nuestros esposos, nuestras pérdidas, nuestro dolor.

Le conté sobre mi última pelea con Marco y la culpa devastadora que había cargado.

Ella me contó que su última conversación con su esposo Luca había sido mundana sobre qué comprar en el supermercado y cómo se atormentaba pensando que debería haber dicho algo más significativo.

¿Sabes qué me dijo Carlo? Compartí.

Me dijo que nuestros esposos no nos culpan por esas conversaciones finales.

Me dijo que Marco está en el cielo orando por mí cada día.

Me dijo que el amor que compartimos no murió cuando él murió, solo se transformó.

¿Crees que Luca está en el cielo? Preguntó Sofía con vulnerabilidad.

No lo sé con certeza, admití honestamente.

Pero sí sé que Dios es misericordioso.

Y sí sé que si Carlo pudo aparecer físicamente para salvarme, entonces claramente hay vida después de la muerte.

Claramente las almas continúan existiendo.

Claramente el amor trasciende la muerte.

Cuando finalmente nos separamos esa noche cerca de las 10 pm, ambas estábamos exhaust, pero también extrañamente fortalecidas.

Sofía me abrazó fuerte.

Gracias, Elena.

No sé si creo completamente todo lo de Carlo todavía, pero sí sé que viniste en el momento exacto cuando te necesitaba.

Eso no puede ser coincidencia.

No es coincidencia, le aseguré.

Es providencia.

Es Dios moviéndose de formas misteriosas [música] para asegurarse de que sobrevivas, porque te necesita viva para propósitos que aún no podemos ver completamente.

Durante las siguientes semanas, Sofía y yo nos reunimos tres veces por semana.

Caminábamos [música] juntas, tomábamos café, nos sentábamos en silencio cuando las palabras eran demasiado.

Llorábamos juntas.

Ocasionalmente nos reíamos juntas.

recordando historias felices de nuestros esposos.

Un mes después de nuestro encuentro inicial, en mayo de 2024, Sofia me llamó a las 2 a en crisis total.

Elena, no puedo hacerlo.

El dolor es demasiado.

Necesito que termine.

Me vestí inmediatamente y conduje a su apartamento.

Pasé el resto de la noche con ella, simplemente presente, recordándole la profecía de Carlo, recordándole que su vida tenía propósito, recordándole que el dolor no es permanente, aunque se sienta así.

Cuando el sol salió a las 6 a, Sofía había sobrevivido su noche más oscura.

“Gracias”, me dijo con agotamiento total.

“Gracias por venir.

Gracias por entender.

” Fue después de esa noche que tuvimos la conversación que cambiaría todo.

“Elena”, dijo Sofía mientras preparaba café para ambas.

Si nosotras estamos luchando tanto con esto, tiene que haber otras mujeres jóvenes que perdieron esposos que también están luchando solas.

Y si creamos lo que Carlo predijo, un grupo de apoyo para viudas jóvenes.

Mi corazón comenzó a latir más rápido.

¿Hablas en serio? Completamente en serio.

Necesitamos esto y claramente otras lo necesitan también.

Busqué en línea.

No hay muchos recursos específicos para viudas jóvenes en Milán.

La mayoría de grupos de duelo son para personas mayores que perdieron cónyuges después de vidas largas juntos.

Pero nosotras somos diferentes.

Perdimos esposos en nuestros 20es y 30as.

Nuestro dolor es diferente.

Necesitamos espacio específico para eso.

Y así, en junio de 2024, Sofía y yo fundamos oficialmente Esperanza dopo la perdita.

Esperanza después de la pérdida.

Comenzamos modestamente publicando anuncios en iglesias locales y en línea.

Nuestra primera reunión en julio tuvo cinco mujeres, la segunda tuvo ocho.

Para septiembre teníamos 15 miembros regulares.

Cada mujer tenía su propia historia devastadora.

Accidents automovilísticos, cáncer fulminante, ataques cardíacos súbitos, [música] suicidio, violencia.

Pero todas compartían el dolor específico de haber perdido compañeros de vida cuando la vida apenas comenzaba.

Y Carlo había tenido razón, sobre todo.

Nosotras podíamos ayudar de formas que profesionales no podían porque habíamos estado exactamente donde ellas estaban.

Hablábamos su lenguaje, conocíamos su dolor íntimamente.

En octubre de 2024, exactamente un año después de mi encuentro con Carlo y 2 años después de la muerte de Marco, hicimos nuestro primer rescate directo de suicidio.

Una mujer de 26 años llamada Chiara nos llamó a las 11 pm diciendo que había tomado píldoras.

Sofía y yo llegamos a su apartamento en 15 minutos.

Llamamos ambulancia y literalmente le salvamos la vida.

Chiara se recuperó y se convirtió en miembro activo de nuestro grupo, y ella eventualmente salvaría otra vida que salvaría otra más.

Un efecto dominó de esperanza iniciado por un santo de 15 años [música] que se negó a dejar que yo muriera esa noche en octubre de 2023.

Para diciembre de 2025, dos años después de mi encuentro con Carlo, esperanza después de la pérdida, había crecido más allá de nuestros sueños más salvajes.

Teníamos 47 miembros activos.

Habíamos facilitado más de 200 sesiones de grupo.

Habíamos salvado directamente cinco vidas de suicidio con otras 12 mujeres reportando que nuestro grupo les había dado razón para no intentarlo.

Pero lo más significativo no eran los números, era la transformación que veíamos en cada mujer que pasaba por nuestras puertas.

llegaban destrozadas, sin esperanza, apenas sobreviviendo.

Gradualmente, a través de meses de apoyo constante y comprensión genuina, comenzaban a sanar, no completamente, porque ese tipo de pérdida nunca sana completamente.

Pero lo suficiente para encontrar razón para levantarse cada mañana, lo suficiente para ocasionalmente sonreír nuevamente, lo suficiente para considerar que tal vez sus vidas todavía tenían propósito.

Sofía y yo nos habíamos vuelto increíblemente cercanas durante estos dos años.

Ella era la hermana que nunca había tenido.

Compartíamos todo.

Nuestros días buenos, nuestros días malos, nuestros momentos de gracia.

nuestros momentos de lucha continua y ambas habíamos experimentado crecimiento espiritual profundo que ninguna habría anticipado.

Yo había regresado completamente a la práctica de mi fe católica.

Asistía a misa diariamente ahora, siguiendo el ejemplo de Carlo.

Pasaba tiempo en adoración eucarística cada semana había redescubierto una relación con Jesús que era personal, íntima, transformadora.

El Dios que había pensado que me había abandonado resultó ser el dios que nunca me había dejado ni por un segundo.

Sofía, quien había sido agnóstica antes de la muerte de Luca, estaba en su propio viaje de fe.

“No sé creo todo lo que la Iglesia Católica enseña”, me confesó un día.

“Pero sí sé que algo sobrenatural pasó cuando nos encontramos y sí sé que Carlo Acutis es real.

[música] y está activamente involucrado en nuestras vidas.

Eso tiene que significar algo.

En octubre de 2025, en el segundo aniversario de mi encuentro con Carlo, decidí hacer algo que había estado posponiendo por miedo.

Decidí escribir mi testimonio completo y publicarlo en línea, no solo para nuestro grupo local, sino para cualquiera que pudiera necesitar leerlo.

Sofía me ayudó a editarlo.

Tienes que incluir todos los detalles específicos, insistió.

Las fechas exactas, los nombres, las profecías, porque esos detalles verificables son lo que convencerán a los escépticos de que esto no fue simplemente coincidencia o interpretación vaga.

Publiqué mi historia en un blog simple.

No esperaba mucha atención, pero en 48 horas se volvió viral en círculos católicos italianos.

En una semana había sido traducido a seis idiomas.

En un mes había recibido más de 5000 correos electrónicos de personas alrededor del mundo compartiendo sus propias historias de intercesión de Carlo Acutis o simplemente agradeciendo por darles esperanza.

Pero también recibí críticas severas.

Escépticos que argumentaban que había inventado todo.

Psicólogos que diagnosticaban mi encuentro como alucinación inducida por estrés traumático.

Ateos militantes que me llamaban estafadora explotando personas vulnerables.

Una crítica particularmente viciosa vino de un blogger popular que escribió: “Elena Moretti está claramente experimentando crisis psicológica severa y está proyectando sus fantasías religiosas sobre coincidencia estadística.

Sofía Benedetti probablemente es persona ficticia o Elena simplemente buscó viuda joven en Milán hasta encontrar una que encajara vagamente con su profecía autocumplida.

Esa crítica me dolió profundamente porque cuestionaba no solo mi veracidad, sino también la realidad de Sofía.

Le reenvié el artículo a Sofía, quien se rió.

¿Quieres que aparezca en video confirmando que soy real y que todo pasó exactamente como lo describiste? ¿Harías eso?, pregunté con esperanza.

Por supuesto.

Carlo nos salvó a ambas.

Tenemos obligación de testificar sobre eso sin importar lo que los escépticos digan.

Así que creamos un video testimonial conjunto.

Sofía y yo sentadas lado a lado contando nuestras historias con evidencia documental.

Mi nota de teléfono fechada el 12 de octubre de 2023 prediciendo nuestro encuentro, nuestros mensajes de texto desde abril de 2024, fotografías de nuestras primeras reuniones de grupo.

El video obtuvo más de 500 newer vistas en la primera semana y lo más importante resultó en contacto de parte de Antonia Salzano, la madre de Carlo.

Querida Elena escribió en correo electrónico.

He visto tu video y leído tu testimonio.

¿Estarías dispuesta a venir a Así para el tercer aniversario de tu encuentro con Carlo en octubre? Estamos organizando una peregrinación especial de personas que han sido tocadas por la intersión de mi hijo.

Sería honrado tener tu testimonio.

Y así, el 12 de octubre de 2025, exactamente dos años después de mi encuentro con Carlo, Sofía y yo viajamos a Asís para visitar el santuario donde el cuerpo incorrupto de Carlo Acutis descansa.

Había aproximadamente 200 peregrinos presentes, cada uno con su propia historia de cómo Carlo había intervenido en sus vidas.

Médicos que habían presenciado curaciones imposibles después de invocar su intercesión.

[música] padres de niños salvados milagrosamente, personas que habían sido convertidas de ateísmo a fe profunda después de encuentros con Carlo.

Cuando llegó mi turno de testificar frente al grupo, conté mi historia completa sin editar.

La desesperación suicida, la aparición de Carlo, la profecía específica, el encuentro milagroso con Sofía, el crecimiento de nuestro grupo de apoyo, todo después de mi testimonio, una mujer de aproximadamente 40 años se acercó a mí con lágrimas en los ojos.

“Mi hija perdió a su esposo hace 4 meses”, me dijo.

Ella está exactamente donde tú estabas hace dos años.

está contemplando suicidio.

¿Puedo conectarlas? Por supuesto, respondí inmediatamente.

Dame su información de contacto, la llamaré hoy.

Y así el círculo continuaba expandiéndose.

El dolor transformado en propósito, la pérdida transformada en ministerio, la desesperación transformada en esperanza que se multiplicaba geométricamente.

Cuando Sofía y yo nos arrodillamos frente al cuerpo de Carlo ese día en Asís, lloré lágrimas de gratitud profunda.

“Gracias”, susurré.

“Gracias por no dejarme morir esa noche.

Gracias por mostrarme que mi vida todavía tenía propósito.

Gracias por cada mujer que hemos podido ayudar.

” Y en mi corazón, clara como cuando lo había escuchado físicamente dos años antes, escuché la voz de Carlo.

Esto es solo el comienzo, Elena.

Todavía no has visto ni el 10% de lo que Dios va a hacer a través de tu obediencia.

Confía en él, sigue adelante y nunca olvides.

Tu dolor no fue desperdiciado, fue redimido y está siendo usado para redimir el dolor de otros.

Dos semanas después de regresar de Asís, recibí una llamada que cambiaría nuestra misión nuevamente.

Era de una productora de documentales italiana llamada Ray.

Querían hacer un documental de 60 minutos sobre Carlo Acutis y querían que mi historia fuera uno de los segmentos principales.

Tenemos testimonios médicos de curaciones milagrosas, explicó el productor.

Pero tu historia es única porque involucra profecía específica verificable y porque muestra como Carlo está activamente transformando vidas incluso décadas después de su muerte.

El documental se estrenó en febrero de 2026 en Televisión Nacional Italiana.

La respuesta fue abrumadora.

Nuestro grupo de apoyo comenzó a recibir solicitudes de mujeres, no solo de toda Italia, sino de Europa, América Latina, incluso algunos de Estados Unidos y Asia.

No podemos manejar este volumen solas”, le dije a Sofía mientras revisábamos docenas de correos electrónicos de mujeres pidiendo ayuda.

“Entonces, necesitamos capacitar facilitadoras”, respondió Sofía con visión clara.

“Necesitamos expandir el modelo, crear capítulos de esperanza después de la pérdida en otras ciudades con mujeres locales liderando grupos.

” Y eso fue exactamente lo que hicimos.

Para junio de 2026 teníamos capítulos en Roma, Nápoles, Turín, Florencia.

Para diciembre de ese año teníamos grupos en España, [música] Francia, Argentina, Brasil, México.

La profecía de Carlos estaba cumpliendo con precisión aún mayor de lo que él había predicho.

No eran 200 mujeres ayudadas, eran más de 800.

hasta ahora no eran 17 vidas salvadas directamente de suicidio, eran 34 que sabíamos específicamente.

Y todo porque un santo de 15 años se negó a dejar que una mujer desesperada terminara su vida en una capilla vacía en octubre de 2023.

Todo porque un chico que amaba a Jesús en la Eucaristía.

Lo suficiente para dedicar su corta vida a esa devoción.

Continuaba amando desde el cielo lo suficiente para seguir apareciendo, intercediendo, guiando, salvando.

Hoy es diciembre de 2025, 3 años después de mi encuentro con Carlo Acutis.

Tengo 37 años, Sofia tiene 31.

Y juntas hemos ayudado a más de 1000 viudas jóvenes en cinco continentes a encontrar esperanza después de pérdida devastadora.

Pero esto no es una historia sobre números o éxito cuantificable.

Es una historia sobre transformación, sobre cómo el peor día de tu vida puede convertirse en el comienzo de tu verdadero propósito, sobre cómo el dolor que pensaste que te destruiría puede convertirse en el instrumento que usa Dios para sanar a otros.

La semana pasada recibí un correo electrónico que me hizo llorar durante una hora.

Era de la hija de 21 años de una de las mujeres en nuestro grupo de apoyo original.

escribió.

Querida Elena, nunca nos hemos conocido, pero necesito agradecerte.

Mi mamá, Lucía Romano, se unió a tu grupo en agosto de 2024 después de que mi papá murió en accidente automovilístico.

Ella había estado planeando suicidio, había escrito cartas de despedida, tenía todo preparado.

Pero entonces encontró tu testimonio en línea sobre Carlo Acutis.

leyó sobre cómo él te salvó y cómo conociste a Sofía y decidió asistir a una reunión de tu grupo antes de hacer algo permanente.

Esa decisión literalmente salvó su vida.

Y no solo su vida, sino la mía también, porque si ella hubiera muerto, yo no sé si habría sobrevivido perder a ambos padres en el mismo año.

Ahora, dos años después, mi mamá está sanando.

Todavía extraña a mi papá cada día, pero ha encontrado propósito ayudando a otras viudas.

Y yo tengo a mi mamá todavía.

Así que gracias.

Gracias por permitir que Carlo te salvara.

Gracias por estar dispuesta a testificar sobre ello públicamente a pesar de los escépticos.

Literalmente salvaste a mi familia.

Ese correo electrónico me recordó algo crucial.

Nunca sabemos el efecto completo en cadena de nuestras decisiones.

Cuando elegí vivir esa noche en octubre de 2023, no solo salvé mi propia vida, salvé potencialmente docenas de vidas futuras.

Porque cada mujer que ayudamos continúa ayudando a otros, creando ondas expansivas de esperanza que se extienden mucho más allá de lo que podemos rastrear o medir.

Mi vida ahora es completamente diferente de lo que era hace 3 años.

Trabajo medio tiempo como arquitecta, pero mi verdadera vocación es este ministerio.

Sofía y yo viajamos regularmente dando charlas, capacitando nuevas facilitadoras, compartiendo nuestro testimonio en conferencias sobre duelo y prevención de suicidio.

He escrito un libro sobre mi experiencia que se publicará en marzo de 2027.

El título es Cuando los santos intervienen, cómo Carlo Acutis salvó mi vida.

y me mostró que el dolor tiene propósito.

Todas las ganancias irán a expandir esperanza después de la pérdida globalmente.

Pero lo más significativo no es el Ministerio Público, es la sanación personal que he experimentado.

Todavía extraño a Marco cada día.

Todavía hay momentos cuando el dolor de su pérdida me golpea inesperadamente y me deja sin aliento.

Todavía lloro en nuestro aniversario de bodas.

en su cumpleaños en el aniversario de su muerte.

Pero ya no quiero morir.

Ya no veo mi vida como sin propósito.

Ya no siento que el mundo sería mejor sin mí, porque he visto con mis propios ojos cómo Dios [música] puede tomar la tragedia más devastadora y redimir la en belleza que no habría existido sin esa tragedia.

Y he aprendido algo profundo sobre la naturaleza del amor.

El amor que compartí con Marco no murió cuando él murió, se transformó.

Ahora ese amor se expresa ayudando a otras viudas.

Ahora ese amor motiva cada palabra de consuelo que ofrezco, cada lágrima que lloro con mujeres que están donde yo estuve.

Cada vez que contesto el teléfono a las 2 a cuando alguien está en crisis, Marco estaría orgulloso de quién me he convertido.

Lo sé en mi corazón.

Y cuando eventualmente nos reunamos en el cielo, cuando finalmente nos veamos cara a cara nuevamente después de décadas separados, voy a tener historias que contarle.

Historias de mujeres salvadas, vidas transformadas, esperanza multiplicada.

He mantenido mi promesa a Carlo de ir a la capilla cada mes en el aniversario de nuestro encuentro.

Cada 12 del mes a las 11:47 pm voy a la basílica de San Lorenzo Mayore.

Me arrodillo en ese mismo banco, enciendo una vela y rezo.

Jesús, confío en ti.

Carlo, ayúdame.

Marco, guíame.

Y cada vez siento esa misma paz sutil que sentí la primera vez.

No es dramática.

No es extática, es simplemente una quietud profunda, una certeza tranquila de que no estoy sola, de que estoy siendo guiada, de que mi vida tiene significado divino.

Sofía hace lo mismo en su propia parroquia y hemos animado a todas las mujeres en nuestro grupo a encontrar sus propias prácticas espirituales que les dan anclaje cuando las olas de dolor amenazan con ahogarlas.

Ahora, hermano, hermana, si has llegado hasta el final de este testimonio, no es coincidencia.

Carlo Acutis te está viendo ahora mismo.

Él sabe exactamente por qué dolor estás pasando.

Él sabe si estás contemplando darte por vencido.

Él sabe si has perdido esperanza.

Y él quiere que sepas lo mismo que me dijo a mí hace 3 años.

Tu vida tiene propósito.

Tu dolor no es el fin de tu historia, es el comienzo de tu misión y no estás solo.

Si estás considerando suicidio, por favor, escúchame con atención.

La permanencia de la muerte no resolverá la temporalidad de tu dolor.

El dolor que sientes ahora, por insoportable que sea, no durará para siempre con esta intensidad.

puede transformarse, puede ser redimido, puede convertirse en tu mayor regalo para el mundo, pero solo si eliges vivir para ver esa transformación.

Antes de que cierres este video, necesito que hagas tres cosas.

Primero, si tú o alguien que conoces está en crisis suicida, por favor llama inmediatamente a una línea de prevención de suicidio en Italia 800 Chochesin 606.

En España 024, en México 55259 8 moto 21.

No estás siendo dramático, no estás siendo débil, estás siendo sabio buscando ayuda.

Segundo, déjame un comentario diciendo, Beato Carlo Acutis, dame esperanza.

Si necesitas su intercesión ahora mismo y si conoces a alguien en dolor profundo, comparte este video con esa persona.

Podría literalmente salvar su vida como mi testimonio salvó la vida de Lucía Romano y tantas otras.

Tercero, suscríbete a este canal y activa la campanita porque voy a seguir compartiendo historias de transformación, [música] testimonios de intersión de Carlo, recursos prácticos para sobrevivir duelo devastador.

No estás solo en tu dolor, hay comunidad esperándote.

Y finalmente, permíteme orar por ti ahora mismo.

Querido Señor Jesús, por la intercesión de tu siervo beato Carlo Acutis, te pido que toques el corazón de cada persona que ha escuchado este testimonio.

Si están en desesperación, [música] dales esperanza.

Si están contemplando suicidio, [música] dales razón para vivir.

Si han perdido seres amados, ayúdales a ver que su dolor puede tener propósito.

Envía santos desde el cielo para encontrarlos en sus momentos más oscuros, como enviaste a Carlo a encontrarme a mí.

Y ayúdale saber que su historia no ha terminado.

Apenas está comenzando el capítulo más significativo.

Amén.

Ve a tocarlo a Cutis.

ruega por cada viuda, cada viudo, cada persona que ha perdido ser amado inesperadamente, ruega por cada persona al borde de rendirse.

Muéstrales que hay vida después de la pérdida, que hay propósito en el dolor, que hay esperanza después de la oscuridad más profunda.

Y recuerda las últimas palabras públicas de Carlo antes de morir.

Estoy feliz de morir porque pasé mi vida haciendo la voluntad de Dios.

Que nosotros tengamos el mismo espíritu, la misma confianza radical, la misma paz sobrenatural que viene de saber que nuestras vidas están en manos amorosas que nunca nos sueltan.

Si quieres aprender más sobre Carlo Acutis, visita los sitios web oficiales de su causa de canonización.

Si quieres conectar con Esperanza después de la pérdida, toda nuestra información está en la descripción de este vídeo.

Y si simplemente necesitas que alguien te diga que importas, que tu vida tiene valor, que el mundo necesita que sobrevivas, yo te lo estoy diciendo ahora mismo.

Importas.

Tu vida tiene valor inmenso y el mundo será mejor lugar si eliges quedarte.

Nos vemos en el próximo video y por favor, por favor, elige vivir.

Elige ver qué milagros Dios tiene planeados para ti.

Elige descubrir tu propósito.

Elige creer que la historia más bella de tu vida aún no se ha escrito.

Te amo, hermano, hermana.

Y Carlo Acutis te ama.

Y Dios te ama más de lo que puedes comprender.