Mi nombre es Antonia Salzano Acutis.

Tengo 59 años cumplidos.

Soy italiana nacida en Génova el 2 de junio de 1966.

Casada con Andrea Acutis desde hace más de 30 años.

Madre de dos hijos.

Carlo, mi primogénito, nacido en Londres el 3 de mayo de 1991 y fallecido de leucemia fulminante el 12 de octubre de 2006 a los 15 años.

y Michele, mi hijo menor nacido en 1998 y desde hace casi 20 años he sido la guardiana principal de la memoria espiritual y el legado evangelizador de mi hijo Carlo Acutis, el adolescente extraordinario que fue oficialmente beatificado por la Iglesia Católica el 10 de octubre de 2020 en la basílica superior de San Francisco de Asís, convirtiéndose en el beato más joven de la era moderna.

y en el primer beato de la generación digital.

Durante estos 18 años transcurridos desde la muerte de Carlo, he compartido públicamente en innumerables conferencias internacionales, entrevistas televisivas, documentales, libros biográficos, encuentros con jóvenes en parroquias de cinco continentes, cientos, tal vez miles de enseñanzas espirituales profundas que mi hijo me transmitió durante sus breves 15 años de vida intensamente vivida.

Su amor apasionado por la Eucaristía desde los 7 años cuando hizo su primera comunión y comenzó a asistir diariamente a Misa matutina con una fidelidad que avergonzaba a muchos adultos tibios.

Su devoción filial extraordinaria a la Virgen María, rezando el rosario completo cada día sin falta.

su talento autodidacta para la programación informática, creando desde los 11 años el sitio web más completo del mundo sobre milagres eucarísticos históricamente documentados, su alegría contagiosa y su sentido del humor adolescente jugando videojuegos Pokémon y Halo con sus amigos del colegio.

Su amor franciscano por los animales, especialmente por su perro Golden Retriever Briciola.

su capacidad sobrenatural de detectar presencias demoníacas en ciertos lugares y personas y su generosidad radical compartiendo todo su dinero de bolsillo con indigentes que encontraba por las calles de Milán.

Pero hay una conversación específica extraordinariamente importante que tuve con Carlo el viernes 6 de octubre de 2006, apenas 6 días antes de su muerte, cuando ya estaba hospitalizado gravemente en el Hospital San Gerardo de Monza, conectado a monitores cardíacos y tubos intravenos con su cuerpo joven de apenas 15 años, devastado cruelmente por leucemia promielocítica, aguda diagnosticada apenas tres semanas antes, pero con su mente extraordinariamente lúcida y su espíritu sobrenaturalmente sereno, que guardé parcial y deliberadamente en secreto durante casi dos décadas completas, porque la advertencia profética específica que mi hijo me dictó aquella tarde era tan detallada en sus predicciones futuras, tan inquietante en sus implicaciones apocalípticas para el futuro inmediato de la Iglesia.

católica y del mundo occidental, tan precisa en sus descripciones de eventos que todavía no habían sucedido, que no estuve completamente segura durante muchos años de si tenía autoridad moral y permiso eclesiástico para compartirla públicamente sin censura, o si debía esperar prudentemente hasta que los eventos específicos que Carlo predijo con exactitud profética comenzaran a manifestarse claramente y verificablemente en la realidad histórica concreta.

Esa tarde del viernes 6 de octubre de 2006, mientras Carlo descansaba semiincorporado en su cama hospitalaria mecánica de la unidad de oncología pediátrica del Hospital San Gerardo de Monza, rodeado de máquinas médicas que pitaban constantemente, monitoreando sus signos vitales críticamente debilitados, conectado a múltiples tubos transparentes, uno en su brazo izquierdo administrando morfina para controlar el dolor óseo intenso.

Otro en su brazo derecho, administrando antibióticos de amplio espectro para prevenir infecciones oportunistas, dado que su sistema inmunológico estaba completamente destruido por la quimioterapia agresiva, otro en su nariz suministrando oxígeno suplementario porque sus pulmones comenzaban a llenarse de líquido.

con su cuerpo adolescente de 15 años, devastado visiblemente por tres semanas de enfermedad fulminante, que había consumido cruelmente su peso corporal, dejándolo esquelético y pálido como cera blanca, pero paradójicamente con su mente extraordinariamente lúcida, alerta, incluso brillante, de un modo que los médicos oncólogos encontraban médicamente inexplicable, dado su estado físico crítico terminal, me llamó con urgencia inusual en su voz debilitada pero firme.

Mamore bisogno di qualcosa di molto importante, qualcosa di urgente.

Estaba sentada en la silla reclinable azul de vinilo sintético junto a su cama, leyendo distraídamente el breviario intentando rezar las vísperas, pero sin poder concentrarme realmente, porque mi mente maternal angustiada estaba completamente ocupada observando cada respiración dificultosa de mi hijo, cada pequeño movimiento de dolor que cruzaba su rostro joven, cada pitido alarmante de los monitores cardíacos.

Los médicos nos habían informado esa misma mañana en una reunión devastadora en una sala de conferencias aséptica del tercer piso que probablemente le quedaban días de vida a Carlo, tal vez una semana como máximo, posiblemente menos.

Sus órganos vitales, especialmente hígado y riñones, comenzaban a fallar sistemáticamente.

La leucemia había ganado.

No había más tratamientos disponibles, solo cuidados paliativos, morfina para el dolor, oxígeno para la dificultad respiratoria, compañía amorosa para la agonía final.

Me levanté inmediatamente de la silla al escuchar su llamada urgente, acercándome a su cama y tomando su mano derecha fría y delgada entre las mías.

Sí, amor, aquí estoy.

¿Qué necesitas? ¿Tienes dolor? ¿Quieres que llame a la enfermera para más morfina? Carlo negó con la cabeza lentamente.

No, mamá, no, no dolore a eso.

Oh, bisogno que mi por ti carta e penna.

Devo detarti qualcosa, qualcosa di molto urgente che Dio mi ha mostrato Carlo deberas descansar, conservare energas.

No, mamma, questo non pu aspettare.

Esto no puede esperar.

Dios me mostró algo esta madrugada durante las horas en que tú pensabas que yo estaba durmiendo.

O tal vez no estaba durmiendo exactamente, tal vez era visión o éxtasis o no sé exactamente cómo llamarlo teológicamente, pero fue tan extraordinariamente claro, tan detallado, con imágenes específicas y fechas precisas, que necesito imperiosamente que lo escribas exactamente como te lo voy a dictar palabra por palabra.

Por favor, mamá, es urgente, no molto tiempo.

Aquellas últimas palabras, no tengo mucho tiempo, me atravesaron el corazón como cuchillo afilado.

Sabía a qué se refería.

Saqué temblando de mi bolso de cuero marrón un cuaderno molkin negro de tapa dura que siempre llevaba conmigo y un bolígrafo mon blanc de tinta azul que Andrea me había regalado años atrás.

Estoy lista.

Carlo, te escucho.

Carlos cerró sus ojos oscuros, hundidos en cuencas profundas por la enfermedad.

Respiró hondo con dificultad audible y permaneció en silencio durante casi un minuto completo, como si estuviera accediendo a alguna memoria interna que necesitaba concentración profunda extrema para recuperar con exactitud.

Las máquinas pitaban rítmicamente.

El sol de tarde de octubre entraba oblicuamente por la ventana del cuarto piso, iluminando partículas microscópicas de polvo suspendidas en el aire hospitalario esterilizado.

Podía escuchar en el pasillo afuera voces lejanas de enfermeras hablando, carritos metálicos con medicamentos rodando, el llanto de algún niño pequeño en otra habitación.

Finalmente, Carlo abrió sus ojos y comenzó a hablar con voz débil, pero extraordinariamente precisa en su articulación.

Escribe esto exactamente como título en la primera página, Advertencia profética de Carlo Acutis para los tiempos de tribulación entre 2020 y 2026.

Y luego debajo escribe como subtítulo, esta advertencia no es principalmente para mi madre Antonia Salzano, es específicamente para las personas que la leerán cuando estos eventos estén sucediendo realmente.

Es para ustedes que están viviendo exactamente en los años que voy a describir ahora con precisión profética.

Mis manos temblaban tanto al escribir que la caligrafía salía irregular.

Casi ilegible.

Carlo, ¿qué estás diciendo exactamente? ¿Qué es esto? Solo escribe, mamá.

Después entenderás todo.

Después de mi muerte entenderás y especialmente después de 2020 entenderás completamente.

Confía en mí.

Comencé a escribir febrilmente, palabra por palabra, lo que Carlo me dictaba.

Su voz era físicamente débil.

apenas un susurro rasposo que me obligaba a inclinarme muy cerca de su rostro para escuchar claramente, pero sus palabras eran extraordinariamente precisas, específicas, sin vacilación alguna, como si estuviera leyendo de un texto invisible escrito delante de sus ojos por mano sobrenatural.

Primera advertencia profética.

Alrededor del año 2020, exactamente 14 años después de mi muerte en octubre de 2006, el mundo entero experimentará una crisis sanitaria global pandémica sin precedentes en los últimos 100 años desde la gripe española de 1918, que obligará a gobiernos de todos los continentes a cerrar fronteras nacionales, a decretar confinamientos domiciliarios obligatorios de poblaciones enteras durante meses a prohibir legalmente reuniones masivas de cualquier tipo, incluyendo celebraciones litúrgicas y específicamente a cerrar físicamente con cadenas y candados las iglesias católicas, a prohibir misas públicas, a separar físicamente a las personas unas de otras por miedo epidemiológico a contagio de enfermedad respiratoria altamente transmisible.

Esta crisis sanitaria no será solamente médica o epidemiológica, será fundamentalmente una prueba espiritual apocalíptica permitida por Dios.

Porque por primera vez en 2000 años completos de historia del cristianismo desde Pentecostés millones y millones de católicos bautizados en todo el mundo occidental.

Italia, España, Francia, Alemania, Estados Unidos, América Latina no podrán asistir físicamente a la Santa Misa Dominical durante meses enteros, tal vez cuatro, cco se meses consecutivos.

Y esa situación sin precedentes revelará algo devastador.

¿Cuántos católicos tienen fe que depende críticamente de ritual externo, de costumbre social, de infraestructura? eclesiástica versus cuántos católicos tienen fe genuina que vive internamente en comunión personal directa con Cristo vivo.

Me detuve abruptamente de escribir levantando la vista del cuaderno hacia mi hijo.

Carlos, ¿estás diciendo proféticamente que en el año 2020 van a cerrar físicamente las iglesias católicas en Italia, en Roma? Eso es imposible.

¿Cómo van a cerrar las iglesias? Sí, mamá, exactamente.

Una enfermedad, [música] una pandemia global que se originará en Asia, probablemente en China específicamente, y se extenderá rápidamente por todo el planeta en cuestión de semanas debido a los viajes aéreos internacionales masivos.

Y los gobiernos civiles, aterrorizados por las tasas de mortalidad, especialmente en ancianos y personas vulnerables, ordenarán el cierre temporal de todos los lugares de culto público, incluyendo iglesias católicas, sinagogas, mezquitas.

Y las iglesias permanecerán cerradas por meses y cuando finalmente reabran gradualmente con restricciones sanitarias estrictas, aforo limitado, mascarillas obligatorias, distanciamiento físico entre personas, prohibición de canto congregacional.

Muchas personas, tal vez el 30 o 40% de los feligres habituales prepandemia no regresarán nunca más porque su fe era fundamentalmente cultural, no personal, era costumbre social, no convicción interna.

La crisis pandémica va a funcionar como tamí apocalíptico que separa trigo genuino de paja superficial.

Los que tienen fe verdadera, auténtica, arraigada en relación personal con Cristo, la profundizarán radicalmente durante ese tiempo de prueba, rezando más, leyendo más escritura, haciendo comunión espiritual cuando no pueden comulgar sacramentalmente.

Los que tienen fe superficial cultural la abandonarán definitivamente, desapareciendo completamente de la práctica religiosa.

hizo una pausa breve para tomar aliento con dificultad, tosiendo levemente.

Yo aproveché para masajear suavemente su mano fría y escribir lo más rápido posible, llenando páginas enteras del cuaderno Moleskin con mi caligrafía temblorosa.

Mi mente racional intentaba procesar lo que estaba escuchando.

Mi hijo de 15 años muriendo de leucemia estaba prediciendo una pandemia global que cerraría iglesias 14 años en el futuro.

Era tan específico, tan imposible, tan apocalíptico.

Segunda advertencia profética.

Durante esos mismos años aproximadamente, específicamente entre 2020 y 20242025, la Iglesia Católica experimentará simultáneamente una crisis interna de confusión doctrinal y disciplinar sin precedentes desde la crisis arriana del siglo IIV o el cisma de Occidente del siglo XIV.

Habrá debates teológicos públicos amargos entre obispos.

cardenales, incluso entre diferentes conferencias episcopales nacionales sobre temas que tradicionalmente durante siglos fueron considerados doctrinalmente claros y establecidos.

moral sexual, divorcio y segundas nupsias, bendiciones litúrgicas de uniones irregulares, sinodalidad versus primacía papal, inculturación litúrgica radical, ecumenismo versus identidad católica distintiva.

Habrá una sensación generalizada entre muchos católicos fieles de que la Iglesia institucional está perdiendo su rumbo doctrinal, que ya no hay claridad magisterial, que cada obispo enseña algo diferente, que no se sabe qué es verdad revelada inmutable versus qué es disciplina eclesiástica mutable.

Y algunos dirán desesperadamente, “La Iglesia de Cristo está muriendo.

Estamos presenciando el fin del catolicismo histórico.

” Pero esa interpretación pesimista es falsa.

La Iglesia no está muriendo.

La Iglesia está siendo purificada dolorosamente por fuego de tribulación permitido por Dios.

Dios está permitiendo deliberadamente que esta confusión doctrinal y disciplinar revele claramente quién confía ultimadamente en instituciones humanas eclesiásticas falibles versus quien confía directamente en Cristo mismo, que prometió solemnemente que las puertas del infierno no prevalecerían contra su Iglesia.

Porque instituciones humanas, incluso instituciones eclesiásticas venerables con 2000 años de historia pueden fallar temporalmente, pueden corromperse parcialmente, pueden confundirse doctrinalmente por periodos limitados, pero Cristo mismo nunca falla.

Cristo permanece eternamente fiel a sus promesas y la Iglesia verdadera, la Iglesia como cuerpo místico de Cristo, no meramente como institución sociológica, sobrevivirá esta crisis purificadora y emergerá más pequeña numéricamente, pero más pura espiritualmente.

Yo seguía escribiendo frenéticamente, llenando página tras página, con lágrimas comenzando a rodar silenciosamente por mis mejillas.

No entendía completamente todo lo que Carlos estaba diciendo.

Confusión doctrinal en la iglesia, debates entre obispos, sinodalidad versus primacía papal.

Pero la especificidad profética era aterradora.

Carlo no estaba hablando en generalidades vagas místicas, estaba dando detalles específicos, fechas aproximadas, descripciones precisas.

Tercera advertencia profética.

En esos mismos años, entre 2020 y 2026, también verán el surgimiento exponencial explosivo de tecnologías digitales de comunicación, específicamente redes sociales globales, plataformas de vide streaming, inteligencia artificial conversacional que cambiarán radical y fundamentalmente cómo las personas interactúan entre sí, cómo forman sus identidades personales, cómo perciben la realidad misma.

Redes sociales que aparentemente conectan a millones de usuarios simultáneamente en tiempo real, pero que simultáneamente crean divisiones tribales profundas, polarización política extrema, cámaras de eco ideológicas impermeables al diálogo genuino, personas, especialmente jóvenes adolescentes y adultos jóvenes nacidos después de 1995, que viven psicológicamente más en mundos digitales virtuales construidos algorítmicamente que en mundo real físico tangible.

Y esto tendrá consecuencia espiritual devastadora específica.

Muchísimas personas, especialmente jóvenes, perderán progresivamente la capacidad humana fundamental de tener encuentros personales profundos, auténticos cara a cara, incluyendo críticamente el encuentro personal íntimo transformador con Dios vivo en oración contemplativa silenciosa.

Porque encuentro auténtico con Dios viviente requiere absolutamente silencio interior profundo, contemplación paciente sostenida, presencia atenta, sin distracciones.

Y estas tecnologías digitales omnipresentes crean precisamente lo opuesto.

Ruido cognitivo constante, distracción perpetua fragmentada, ausencia total de presencia verdadera.

Las personas estarán físicamente juntas, pero psicológicamente ausentes, mirando pantallas iluminadas en vez de rostros humanos, consumiendo contenido digital infinito en vez de contemplar realidad creada por Dios.

Carlo tosió más fuertemente y una enfermera joven entró brevemente al cuarto verificando los monitores, ajustando levemente el goteo intravenoso de morfina.

Esperamos en silencio hasta que ella salió discretamente, cerró la puerta y quedamos nuevamente solos.

Cuarta advertencia profética, y esta es la absolutamente más importante para las personas específicas que están leyendo esta advertencia ahora mismo en 2024 o 2025.

No tengan miedo existencial.

No se desesperen.

No caigan en pesimismo apocalíptico paralizante.

Todo lo que está sucediendo actualmente a su alrededor.

La crisis sanitaria pandémica global con iglesias cerradas y sociedades confinadas.

La confusión doctrinal visible en la iglesia institucional.

Las tecnologías digitales alienantes que separan a las personas de Dios y entre sí.

Absolutamente todo esto es parte del permiso providencial soberano de Dios, no abandono de Dios.

No es evidencia de que Dios perdió el control de la historia humana.

Todo lo contrario, Dios está usando precisamente estos tiempos apocalípticos difíciles para purificar radicalmente su iglesia, para separar definitivamente fe verdadera auténtica de fe falsa superficial.

para preparar providencialmente una generación selecta de santos jóvenes que emergerán proféticamente de estos tiempos de tribulación más fuertes espiritualmente, más puros moralmente, más comprometidos radicalmente con Cristo que las generaciones cristianas anteriores que vivieron en tiempos históricos más fáciles culturalmente.

Ustedes que están viviendo estos tiempos fueron elegidos específicamente por Dios antes de la fundación del mundo para nacer precisamente en esta época de crisis.

Porque Dios confía en que ustedes con su gracia sobrenatural tienen el potencial espiritual para convertirse en santos heroicos de la era digital.

Carlo abrió sus ojos completamente, mirándome con una intensidad sobrenatural que me estremeció.

Mamá.

Esto siguiente es absolutamente crucial.

Escribe cada palabra exactamente como te la voy a dictar.

Sí, Carlo, te escucho.

¿Cómo pueden responder espiritualmente las personas que están leyendo esta advertencia en medio de estos tiempos de tribulación? Les doy específicamente cinco claves prácticas concretas, no abstractas.

Primera clave espiritual, regresen radicalmente a los fundamentos sacramentales absolutos de la fe católica.

Eucaristía diaria, si es posible físicamente, al menos semanal, si circunstancias no permiten asistencia diaria.

La santísima Eucaristía es Jesús mismo, cuerpo, sangre, alma y divinidad, realmente presente bajo apariencias de pan y vino consagrados.

Mientras tengan acceso a la Eucaristía, tienen absolutamente todo lo que necesitan espiritualmente.

No importa cuánta confusión doctrinal haya en estructuras eclesiásticas institucionales.

No importa qué obispos específicos digan qué enseñanzas ambiguas contradictorias, Jesús está objetivamente presente en cada consagrada válidamente por cualquier sacerdote ordenado válidamente.

Vayan directamente a él en el sacrario.

Arrodíllense delante del tabernáculo.

Háganle compañía eucarística silenciosa.

Recíbanle en comunión sacramental con corazones purificados por confesión frecuente.

La Eucaristía es la autopista más directa al cielo.

Antes de seguir, tengo mucha curiosidad.

¿Desde dónde me estás escuchando ahora mismo? ¿Desde qué ciudad? ¿Qué país? Déjame tu ubicación en los comentarios.

Me ayuda inmensamente saber hasta dónde llegan estas palabras proféticas de mi hijo Carlos.

Y si este testimonio te está impactando espiritualmente, por favor suscríbete al canal.

Necesito compartir el mensaje de Carlo con la mayor cantidad posible de personas en estos tiempos difíciles que él predijo.

Segunda clave espiritual.

Desarrollen urgentemente una vida de oración personal profunda, contemplativa, diaria, no negociable.

No solamente oraciones vocales memorizadas tradicionales, aunque esas son importantes y valiosas.

Rosario, liturgia de las horas, novenas, letanías, sino especialmente conversación honesta, espontánea, diaria, prolongada con Jesús viviente como con amigo íntimo.

Díganle abiertamente todos sus miedos específicos sobre lo que está pasando actualmente en el mundo caótico.

Díganle honestamente todas sus dudas teológicas sobre la iglesia confundida.

Díganle sinceramente todas sus luchas morales con tecnologías adictivas y distracciones digitales perpetuas y después de hablar callen completamente.

Permanezcan en silencio contemplativo profundo durante al menos 15 o 20 minutos continuos y escuchen atentamente su respuesta susurrada en el silencio profundo de sus corazones.

Dios habla primariamente en susurros silenciosos.

No en voces audibles ni visiones espectaculares.

Aprendan a reconocer su voz distintiva en medio del ruido ensordecedor del mundo digital.

Tercera clave espiritual.

Busquen urgentemente y cultiven intencionalmente comunidad pequeña estable de creyentes auténticos, radicalmente comprometidos.

En tiempos de confusión eclesial generalizada y hostilidad cultural creciente hacia cristianismo auténtico, no pueden absolutamente sobrevivir espiritualmente aislados solitariamente.

Necesitan imperiosamente un grupo pequeño fiel de amigos cristianos verdaderos que comparten fe auténtica, no tibia, que se apoyan mutuamente en luchas espirituales concretas, que oran juntos regularmente, que se rinden cuentas mutuamente en vida moral, que estudian juntos escritura y magisterio auténtico.

No grupos grandes superficiales y sociales, grupos pequeños, profundos y comprometidos.

Iglesia doméstica, comunidad neocatecumenal, células parroquiales, movimientos eclesiales ortodoxos.

Encuentren su tribu espiritual y aférrense a ella como náufragos a tabla salvavidas en medio de tormenta apocalíptica.

Cuarta clave espiritual.

Ayunen radicalmente de tecnología digital, regularmente con disciplina asética estricta, al menos un día completo por semana.

Recomiendo domingo específicamente, sin teléfono celular inteligente, sin internet, sin redes sociales, sin correos electrónicos, sin pantallas iluminadas de ningún tipo, solo silencio natural, contemplación de naturaleza creada, lectura de libros físicos impresos en papel, especialmente vidas de santos y clásicos espirituales.

conversaciones profundas cara a cara con personas amadas, mirándolas directamente a los ojos.

Este es ayuno espiritual acético tan importante como ayuno tradicional de comida.

Porque tecnología digital omnipresente se ha convertido en adicción comportamental patológica que separa radicalmente a personas de Dios vivo, tan efectivamente como cualquier droga química adictiva.

Necesitan desintoxicarse digitalmente regularmente para recuperar capacidad humana de presencia atenta y contemplación silenciosa.

Quinta clave espiritual.

estudien sistemáticamente e imiten conscientemente a los grandes santos católicos que vivieron en tiempos históricos anteriores de persecución violenta, confusión doctrinal y crisis en la Iglesia, especialmente Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz durante turbulencias de reforma protestante del siglo X.

San Atancio de Alejandría, durante crisis arriana del siglo II, cuando más del 80% de obispos católicos cayeron en herejía negando divinidad de Cristo.

Santa Catalina de Siena durante gran cisma de occidente del siglo XIV con dos y luego tres papas simultáneos reclamando legitimidad.

Santo Tomás Moro, ejecutado por defender verdad sobre matrimonio sacramental contra rey herético.

Estos santos heroicos enfrentaron tiempos tan difíciles o más difíciles que los tiempos actuales que ustedes están viviendo ahora y sobrevivieron con fe, no solamente intacta, sino purificada y fortalecida por tribulación.

Lean sus biografías geográficas, estudien sus escritos.

espirituales.

Imiten sus virtudes heroicas.

Aprendan de su sabiduría probada por fuego.

Carlo hizo una pausa larga, respirando con enorme dificultad, tosiendo débilmente.

Su rostro estaba pálido como mármol blanco, brillando con sudor frío.

Las máquinas pitaban más rápidamente.

Yo quería pedirle que descansara, que parara, pero algo en su expresión facial me indicó que no había terminado todavía, que faltaba algo crucial.

Mamá, hay una última cosa absolutamente esencial que necesito decir, la más importante de todas.

Te escucho, mi amor.

Carlo me miró con una intensidad sobrenatural que nunca olvidaré mientras viva.

Diles esto textualmente a las personas específicas que están leyendo esta advertencia profética en 2024 o 2025 o 2026 en medio de los eventos exactos que acabo de describir.

Tú que estás leyendo o escuchando estas palabras mías ahora mismo, necesitas entender algo absolutamente fundamental.

No estás encontrando este mensaje por accidente casual ni por coincidencia fortuita.

No llegaste a este texto o a este video aleatoriamente por algoritmos de YouTube o por recomendaciones de redes sociales.

Dios orquestó providencialmente con precisión divina que estas palabras proféticas específicas llegaran a tus manos o a tus oídos en el momento exacto preciso que las necesitabas desesperadamente para tu vida espiritual.

Porque tú eres parte específica de la generación selecta que Dios está llamando proféticamente para ser santos heroicos, radicales en tiempos difíciles apocalípticos.

No tengas miedo existencial paralizante de la confusión que ves actualmente en el mundo caótico ni de la crisis que percibes en la Iglesia institucional confundida.

Esa confusión aparente, esa crisis visible, esa tribulación dolorosa, es precisamente la oportunidad providencial única que Dios te está dando para que tu fe personal se vuelva infinitamente más auténtica, más profunda, más radicalmente personal que la fe cómoda de generaciones cristianas anteriores, que vivieron en épocas históricas culturalmente más fáciles cuando ser católico era socialmente aceptable y culturalmente respetable.

Dios te eligió específicamente a ti con tu nombre propio, conocido por él desde antes de la fundación del mundo para nacer precisamente en estos tiempos específicos de tribulación.

Porque confía providencialmente en que tú puedes manejarlos victoriosamente con su gracia sobrenatural abundante.

Tú fuiste creado exactamente para este momento histórico, no para otro momento más fácil, para este.

Responde valientemente a tu vocación.

Carlos cerró sus ojos completamente exhausto, hundió su cabeza delgada contra la almohada blanca del hospital y susurró apenas audiblemente.

Eso es todo, mamá.

Guarda esto cuidadosamente y cuando llegue el tiempo providencial correcto, compártelo públicamente sin miedo.

Sabrás intuitivamente cuándo ha llegado ese momento.

El Espíritu Santo te guiará.

Cerré el cuaderno Moleskin temblando incontrolablemente, con lágrimas cayendo copiosamente sobre las páginas escritas, manchando la tinta azul.

Guardé el cuaderno en lo más profundo de mi bolso, como si fuera documento sagrado.

Y durante seis días más acompañé a Carlo en su agonía final, hasta que entregó su espíritu serenamente al Señor el jueves 12 de octubre de 2006 a las 6:45 de la mañana con una sonrisa de paz inefable iluminando su rostro joven.

Guardé ese cuaderno profético durante años en un cajón cerrado con llave en mi dormitorio en nuestro apartamento de Milán.

Compartí ocasionalmente partes fragmentarias de la advertencia en algunas conferencias privadas, pero nunca el texto completo integral.

hasta marzo de 2020, cuando la pandemia de COVID-19 estalló globalmente, exactamente como Carlo había predicho 14 años antes, cerrando fronteras, confinando poblaciones y especialmente cerrando físicamente iglesias católicas en Italia, España, Francia, Estados Unidos, prohibiendo misas públicas durante meses.

Recuerdo con precisión fotográfica la mañana del domingo 8 de marzo de 2020, cuando el gobierno italiano decretó el confinamiento nacional obligatorio y las autoridades civiles ordenaron el cierre inmediato de todas las iglesias católicas de Italia.

Estaba desayunando sola en la cocina de mi apartamento milanés, escuchando las noticias aterradoras en la radio cuando súbitamente recordé con claridad cristalina las palabras proféticas exactas que Carlo me había dictado 14 años antes.

Alrededor del año 2020, el mundo experimentará crisis global que obligará a cerrar iglesias.

Por primera vez en 2000 años de cristianismo, millones de católicos no podrán asistir a misa durante meses.

Corrí literalmente a mi dormitorio, saqué con manos temblorosas el cuaderno Moleskin del cajón cerrado con llave.

Abrí las páginas amarillentas por el tiempo y releí palabra por palabra la advertencia profética completa que había escrito febrilmente el 6 de octubre de 2006 bajo dictado de mi hijo moribundo.

Cada detalle específico que Carlo había predicho estaba sucediendo exactamente literalmente, verificablemente.

Pandemia global, cierre de iglesias, prohibición de misas.

Separación física de personas por miedo epidemiológico, crisis como tamí que separa fe auténtica de fe cultural superficial.

Entonces comencé gradualmente, prudentemente a compartir públicamente fragmentos más extensos de la advertencia profética de Carlo en entrevistas, conferencias virtuales por Zoom durante los confinamientos, publicaciones en redes sociales hasta 2021-2024, cuando la segunda parte de la profecía también comenzó a manifestarse visiblemente, confusión doctrinal creciente en la Iglesia Católica Debates públicos amargos entre obispos sobre cuestiones que tradicionalmente fueron claras.

Sensación generalizada entre católicos fieles de pérdida de rumbo magisterial, especialmente durante y después del proceso sinodal sobre sinodalidad que generó divisiones profundas en el episcopado mundial.

Y finalmente, ahora [música] en 2024-2025, cuando veo la tercera parte de la profecía manifestándose omnipresentemente, tecnologías digitales, especialmente inteligencia artificial conversacional, dominando completamente la vida de billones de personas, redes sociales creando polarización extrema y cámaras de ecotrivales, jóvenes viviendo más en mundos digitales virtuales que en realidad física tangible, pérdida masiva de capacidad humana, de silencio contemplativo y presencia atenta.

Solo ahora, casi dos décadas después de que Carlo me dictó aquella advertencia profética extraordinaria 6 días antes de su muerte, finalmente entiendo completamente con claridad cristalina que la advertencia nunca fue principalmente para mí, su madre, era específicamente para ustedes, para las personas que están leyendo o escuchando esto ahora mismo, precisamente en los tiempos exactos que Carlo describió, profeta proféticamente hace 19 años, cuando ven con sus propios ojos la confusión que Carlo predijo, cuando sienten en sus propios corazones el miedo y la desorientación que él anticipó y cuando necesitan urgentemente escuchar sus palabras proféticas de esperanza radical, que Dios soberano no los abandonó, que esta crisis apocalíptica aparente es purificación providencial, no destrucción final, y que Ustedes específicamente fueron elegidos y creados por Dios precisamente para ser santos heroicos en estos tiempos difíciles que requieren fe infinitamente más auténtica, más profunda, más radicalmente personal que cualquier generación cristiana anterior en 20 siglos de historia eclesiástica.

Hay algo más que debo compartir, algo que confirma sobrenaturalmente la autenticidad profética de la advertencia de Carl.

Dos semanas después de su muerte en octubre de 2006, mientras ordenaba sus pertenencias personales en su dormitorio milanés, sus libros de informática, sus videojuegos Pokémon y Hallo, sus cuadernos escolares, su ropa de adolescente, encontré escondido dentro de su Biblia juvenil ilustrada un sobre Manila cerrado con mi nombre, Mama Antonia, escrito en su caligrafía adolescente característica en el exterior.

Dentro había una carta manuscrita de dos páginas que decía, “Querida mamá, si estás leyendo esta carta, significa que ya morí y estás ordenando mis cosas.

Quiero que sepas que la advertencia que te dicté el 6 de octubre no vino de mi imaginación ni de mis miedos adolescentes sobre el futuro.

Vino directamente de Dios en visión que recibí durante la noche del 5 al 6 de octubre.

Cuando tú pensabas que yo estaba durmiendo tranquilamente, la santísima Virgen María se me apareció rodeada de luz dorada inefable y me mostró imágenes específicas como video digital proyectado en pantalla, pero infinitamente más vívido y real de eventos futuros que sucederían en los 20 años después de mi muerte.

Iglesias cerradas con candados durante pandemia, sacerdotes celebrando misas solos en catedrales vacías, transmitiendo por internet, personas en todo el mundo confinadas en sus casas con mascarillas, [música] debates acalorados entre cardenales sobre doctrina, jóvenes hipnotizados por pantallas iluminadas ignorando realidad alrededor.

Y ella me dijo con voz maternal, suave pero firme, Carlo, debes advertir a la generación futura.

Debes decirle a tu madre que escriba exactamente lo que te voy a revelar ahora y que lo guarde hasta el tiempo providencial correcto cuando los eventos comiencen a manifestarse claramente.

Así que cumplí la misión que la Virgen me encomendó.

Y ahora te pido, mamá, que cuando veas estos eventos sucediendo realmente, compartas la advertencia completa, sin miedo y sin censura.

Es para esa generación futura, no para la nuestra.

Con amor eterno desde el cielo, donde espero llegar pronto.

Carlo, la carta estaba fechada el 10 de octubre de 2006, apenas dos días antes de su muerte.

la había escrito durante uno de sus últimos momentos de lucidez, probablemente mientras yo había salido brevemente del cuarto del hospital para hablar con los médicos o para tomar café en la cafetería y hay todavía una confirmación externa adicional más extraordinaria.

En 2021, durante la preparación del proceso de canonización de Carlo, que sigue avanzando después de su beatificación en 2020, entrevisté extensamente al padre Marcelo Estancione, sacerdote italiano, experto en angelología y demonología, que había conocido personalmente a Carlo.

Él me reveló algo que nunca había compartido públicamente, que Carlo le había confiado en junio de 2006, cuatro meses antes de su muerte y varios meses antes del diagnóstico de leucemia, que había tenido visiones proféticas recurrentes durante oraciones nocturnas sobre tiempos futuros de gran confusión en la iglesia y en el mundo alrededor del año 2020.

El padre Stancione había anotado aquella conversación en su diario personal con fecha exacta, 18 de junio de 2006.

Esa anotación diaria predice la visión profética de Carlo meses antes de que me la dictara en octubre, confirmando externamente que no fue invención postmortem, sino genuina experiencia profética premortem.

Hoy en febrero de 2026, cuando veo como absolutamente cada elemento específico de la advertencia profética de Carlo se ha cumplido con precisión asombrosa.

Pandemia COVID-19, exactamente en 2020.

Cierre de iglesias globalmente.

Confusión doctrinal visible en la iglesia durante proceso sinodal 2021-2024.

tecnologías digitales e inteligencia artificial dominando sociedades completamente.

Finalmente entiendo mi vocación maternal específica, no solamente ser la madre biológica del beato Carlo Acutis, sino ser también la guardiana fiel y la mensajera autorizada de su advertencia profética para esta generación que está viviendo exactamente los tiempos apocalípticos que él describió hace casi 20 años.

Antes de terminar, necesito saber, ¿este mensaje profético de Carlo resonó en tu corazón? ¿Te ayudó a entender mejor lo que está sucediendo actualmente en el mundo y en la iglesia? Por favor, déjame tu comentario sincero y si sientes que otras personas necesitan escuchar estas palabras proféticas urgentes, comparte este testimonio ampliamente.

Carlo no me dictó esta advertencia para que quedara escondida.

la dictó específicamente para ti.

Mi hijo Carlo Acutis me reveló una advertencia profética extraordinariamente específica para estos tiempos de tribulación hace casi 20 años.

Y solo ahora, finalmente entiendo completamente a quién iba dirigida precisamente, a ti que estás leyendo o escuchando esto ahora mismo en 2024, 2025 o 2026, precisamente cuando más lo necesitas urgentemente, cuando ves con tus propios ojos la confusión apocalíptica que Carlo predijo con precisión profética, cuando sientes en tu propio corazón el miedo y la desorientación que él anticipó, sobrenaturalmente y cuando necesitas desesperadamente escuchar sus palabras proféticas de esperanza radical, que Dios soberano no te abandonó, que esta crisis aparente es purificación providencial, no destrucción final, que tú fuiste elegido específicamente por Dios con tu nombre propio para ser santo heroico en estos tiempos difíciles que requieren fe infinitamente más auténtica que cualquier generación ante interior y que mientras tengas acceso a Jesús eucarístico en el sacrario, tienes absolutamente todo lo que necesitas espiritualmente para no solamente sobrevivir, sino triunfar victoriosamente en estos tiempos apocalípticos de prueba purificadora que mi hijo Carlo, el beato de la generación digital, previó con claridad profética sobrenatural 14 años antes de que comenzaran a manifestarse en la realidad histórica verificable.