El matrimonio entre el cantante español y la exmodelo holandesa Miranda Rijnsburger sigue siendo fuerte, pese a que ambos pasan largas temporadas separados.

Julio Iglesias y Miranda Rijnsburger llevan ya 35 años juntos.

u amor nació de forma insólita, en un sitio inesperado, pero dura ya 35 años. Julio Iglesias y Miranda Rijnsburger se conocieron en 1990 en el aeropuerto de Jakarta, la capital de Indonesia y lo suyo fue un auténtico flechazo a primera vista.

Tanto que se dice que apenas el cantante se cruzó con la joven holandesa, le dijo a uno de los amigos que le acompañaba en aquel viaje: «Esa chiquilla va a ser mi mujer».

Hubo que esperar veinte años para que esa predicción se cumpliera, pero en 2010 se casaban en una discreta ceremonia en su finca de Ojén, en la Costa del Sol.

Para entonces llevaban dos décadas juntos y habían tenido cinco hijos: las mellizas Victoria y Cristina, además de Michael, Rodrigo y Guillermo. Como es bien sabido, Julio Iglesias ya había estado casado antes con Isabel Preysler. Un matrimonio que se rompía en 1978 y del que nacieron sus tres primeros hijos: Chábeli, Julio José y Enrique.

«Esta es la mujer de mi vida, estoy tranquilamente emocionado», confesó sin tapujos en su día el legendario intérprete sobre su actual esposa, que siempre ha destacado por encontrarse más cómoda lejos del foco mediático.

«Las luces son para él, no son para mí», aseguraba Miranda en una entrevista con Televisión Española.

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Y pese a que la fortaleza de su relación parece estar fuera de toda duda, la suya es una unión tan duradera como particular.

Para empezar, desde hace unos años, el matrimonio vive en casas separadas. Ella reside en Miami, en la casa de Indian Creek, con los cinco hijos de la pareja.

El cantante, en cambio, se ha afincado en su residencia de Punta Cana, en la República Dominicana, por razones de salud y trabajo.

Ahora, como cada verano, la holandesa, que cumplirá 60 años el próximo mes de octubre, lleva unas semanas afincada en su habitual refugio estival, las Cuatro Lunas, la suntuosa finca familiar de los Iglesias muy cerca de Marbella donde se dieron hace quince años el ‘sí, quiero’.

Discretos como siempre, apenas hemos tenido noticias de la familia esta temporada. Sí se ha dejado ver Rodrigo con su novia noruega, Julie Steen.

Y Miranda Rijnsburger, junto a sus hijas Victoria y Cristina, protagonizaba una breve aparición en público para rendir homenaje a Niccolo, el fallecido sobrino nieto de Julio Iglesias.

Sus últimas señales de vida han sido para compartir tiempo de calidad con dos muy buenos amigos: Paloma Cuevas y Luis Miguel. El cantante mexicano y la ex de Enrique Ponce aprovecharon su estancia en Marbella para visitar a Miranda y sus hijos en su finca, demostrando que siguen estando muy unidos. Así han podido disfrutar de su compañía y de una de las pasiones que comparten: los caballos.

Julio Iglesias cumple 80: su apasionante historia de amor con Miranda  Rijnsburger - Revista Para Ti

«Convivo a las mil maravillas con la soledad»

Mientras su familia disfruta de la Costa del Sol, al otro lado del Atlántico Julio Iglesias sigue centrado en escribir sus memorias, en preparar la serie de Netflix sobre su vida y en desmentir supuestos problemas de salud.

El pasado mes de abril emitía un comunicado a través de la revista ¡Hola! para matizar unas palabras de su amigo Carlos Herrera en referencia a que el cantante padecía un osteoblastoma en la columna vertebral, un tumor benigno que compromete la capacidad de movimiento.

«Me han matado mil veces, me han retirado unas veinte mil, me han enfermado otras tantas… esta es la historia de siempre. A la gente le encanta hablar, y a mí me encanta que hablen, porque quiere decir que se acuerdan de mí», aseguraba el artista madrileño, asegurando encontrarse en plena forma. «Yo he elegido esta vida. Convivo a las mil maravillas con la soledad. Es mi compañera. Pero es una compañera elegida, no impuesta, a la que te acostumbras y con la que cada día soy más feliz», añadía en aparente referencia a su vida separada en muchos momentos de su familia.

Además de asegurar que no tiene planes de jubilación a la vista, a continuación, y para despejar posibles dudas, también dijo con buen humor: «Estoy feliz aquí en Bahamas con mi mujer y acabo de nadar en la piscina como un pez al que le persigue un tiburón».