La Caída de la Cúpula: El Último Golpe de Trump

El 20 de febrero de 2026, el mundo despertó con una noticia que sacudió los cimientos de la política internacional.

Donald Trump, el ex presidente de Estados Unidos, había confirmado que 50 millones de barriles de petróleo venezolano estaban en camino a su país.

“Hoy, la historia se está reescribiendo”, pensaba Trump, sintiendo el poder de su decisión resonar en cada rincón del planeta.

La flexibilización de restricciones para las empresas energéticas que operaban en Venezuela había abierto una puerta que muchos creían cerrada para siempre.

“Si logramos controlar el petróleo, controlaremos el destino de Maduro y su régimen”, reflexionaba, sintiendo que la adrenalina comenzaba a fluir.

Mientras tanto, en Caracas, la cúpula del poder se encontraba en crisis.

“¿Qué significa esto para nosotros?”, preguntó Diosdado Cabello, su rostro pálido reflejando la preocupación.

“Si Trump logra esto, perderemos todo”, respondió Tarek William Saab, el fiscal general, sintiendo que la presión aumentaba.

La atmósfera en la sala era tensa, como si cada palabra pudiera desatar una tormenta.

“Hoy, debemos actuar rápido”, decía Delcy Rodríguez, su voz temblando de ansiedad.

Mientras tanto, Maduro, atrapado en su celda en Nueva York, escuchaba las noticias con incredulidad.

“¿Cómo puede estar pasando esto?”, se preguntaba, sintiendo que el vacío se apoderaba de su corazón.

“Si Trump tiene éxito, mi caída será inevitable”, reflexionaba, recordando los días en que era el hombre más poderoso de Venezuela.

La noticia de la llegada de los barriles de petróleo se propagaba rápidamente, y con ella, la sensación de inminente colapso del régimen.

“Hoy, la cúpula se cae a pedazos”, pensaban muchos en Caracas, sintiendo que la esperanza comenzaba a renacer.

Diosdado Cabello is the leader of Venezuela's security forces and brutal  militias. | The Australian

Mientras tanto, Trump se preparaba para hablar ante la prensa.

“Esto es solo el comienzo”, proclamó, su voz resonando con fuerza.

“Estamos aquí para liberar a Venezuela del yugo de la dictadura”, afirmaba, sintiendo que su mensaje llegaba a millones.

Las horas pasaban lentamente, y la tensión aumentaba en el Palacio de Miraflores.

“Si no actuamos ahora, perderemos todo”, advertía Diosdado, sintiendo que la desesperación comenzaba a apoderarse de él.

Finalmente, Maduro decidió que debía hacer algo drástico.

“Hoy, debo enviar un mensaje claro”, proclamó, sintiendo que su vida dependía de ello.

“Si caigo, llevaré a todos conmigo”, pensaba, sintiendo que la rabia comenzaba a hervir dentro de él.

Y así, comenzó a planear su próximo movimiento.

“Si puedo incriminar a Diosdado y a los demás, tal vez pueda salvarme”, reflexionaba, sintiendo que la ironía del destino lo empujaba a la desesperación.

Mientras tanto, en Caracas, la cúpula del poder comenzaba a cuestionar su lealtad.

“Si Maduro no puede regresar, ¿qué hacemos con su legado?”, se preguntaba Diosdado, sintiendo que la incertidumbre comenzaba a apoderarse de él.

“Hoy, debemos asegurarnos de que su caída no nos arrastre”, decía Tarek, sintiendo que la presión aumentaba.

Finalmente, la noticia de la llegada de los barriles de petróleo llegó a los medios.

Trump ha dado un golpe maestro, y el régimen está al borde del colapso”, afirmaba un analista en televisión.

“Hoy, el destino del régimen está en juego”, pensaban, sintiendo que la historia estaba a punto de escribirse.

Mientras tanto, Maduro seguía en su celda, sintiendo que el tiempo se le escapaba.

“Si no actúo ahora, perderé todo”, pensaba, sintiendo que la desesperación comenzaba a apoderarse de él.

Finalmente, decidió que debía hacer algo drástico.

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“Hoy, debo enviar un mensaje a la comunidad internacional”, proclamó, sintiendo que la esperanza comenzaba a renacer.

Las horas pasaban lentamente, y la tensión en Caracas era palpable.

“Hoy, la cúpula se cae a pedazos”, pensaban, sintiendo que la lucha por el poder apenas comenzaba.

Finalmente, Maduro hizo su jugada.

“Hoy, revelaré los secretos del Cártel de los Soles”, declaró, sintiendo que la adrenalina comenzaba a fluir.

“Si caigo, no seré el único”, pensaba, sintiendo que la traición se cernía sobre todos.

Y así, la historia de Maduro se convirtió en un símbolo de la lucha por la verdad y la justicia.

“Hoy, la lucha apenas comienza”, pensaban, sintiendo que su voz, aunque en medio del caos, aún podía resonar.

La caída de Diosdado y su régimen se cernía sobre ellos como una sombra oscura.

“Hoy, debemos decidir entre la justicia y la traición”, pensaba Maduro, sintiendo que el destino de Venezuela estaba en sus manos.

Finalmente, en un giro inesperado, Trump se encontró en el centro de un escándalo que podría cambiarlo todo.

“Hoy, he decidido que debo luchar por mi libertad”, dijo, sintiendo que su mundo se desmoronaba.

La traición que había sembrado durante años se volvía contra él.

“Hoy, la historia nos juzgará”, pensaba Maduro, sintiendo que su legado se desvanecía.

Y así, la historia continuaba, un ciclo de lucha y esperanza en un mundo que parecía indiferente.

“Hoy, la lucha apenas comienza”, pensaban, sintiendo que su voz, aunque en medio del caos, aún podía resonar.

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