Cuando entré a esa iglesia católica en Asís, con mi quipá de terciopelo negro sobre mi cabeza, con mi tal catán, las franjas rituales asomándose bajo mi camisa negra, con mi barba larga y mis peot los rizos laterales que cuelgan frente a mis orejas, según la ley de la Torá.

Cuando crucé ese umbral, sabiendo que estaba violando siglos de alajale y judía, que nos prohíbe entrar a lugares de adoración cristiana, especialmente lugares con imágenes y estatuas que consideramos a bodazara idolatría.
Sentí que estaba traicionando a mis ancestros, traicionando las enseñanzas de mis rabinos, traicionando 3000 años de tradición judía ininterrumpida desde el monte Sinaí hasta hoy.
Pero entré de todas formas porque mi hija Miriam, de 17 años estaba muriendo de leucemia en hospital de Roma y ella me había rogado con lágrimas corriendo por su rostro pálido sin cabello.
por la quimioterapia.
Aba, por favor, he leído sobre este santo joven Carlo Acutis.
Está haciendo milagros, curando enfermos, especialmente niños con cáncer.
Sé que es católico, sé que va contra nuestra fe, pero Aba, estoy muriendo.
Los doctores me dieron tres meses, ¿qué tenemos que perder? y como padre que ama a su hija más que a su propia vida, como hombre que había rezado el Shemá tres veces al día durante 48 años, como rabino que había dedicado mi existencia entera a estudiar Torá y Talmud y enseñar a mi comunidad en Brooklyn, New York, los caminos de Hashem, el nombre, como llamamos a Dios, respetando el mandamiento de no pronunciar su nombre en vano, como judío ortodoxo que llevaba sangre de Abraham, Isaac y Jacob, en mis venas, decidí hacer algo que nunca pensé que haría.
Decidí entrar a ese santuario cristiano y arrodillarme frente al cuerpo de un adolescente católico muerto hace 19 años.
Y lo que vi en el momento que mis dedos tocaron ese cristal, lo que experimenté en los 45 minutos que pasé meditando en los salmos frente a esa urna.
Y especialmente lo que pasó después cuando volví al hospital y encontré a mi hija Miriam sentada en su cama sin explicación médica posible, completamente curada con análisis de sangre normales y células de leucemia desaparecidas.
Eso no solo salvó la vida de mi hija, cambió completamente mi comprensión de quién es el Mesíaj, el Mesías que hemos estado esperando durante 2000 años.
Escribe en los comentarios shalom si eres judío o si conoces la tradición judía, necesito saber que hay alguien del otro lado que entiende el peso de lo que voy a compartir.
Porque para un rabino ortodoxo, decir lo que estoy a punto de decir es como para un cohen, el sacerdote entrar al kodesh hakodashim, el santo de los santos, sin ser el día de expiación.
Es cruzar línea que no se cruza, pero la verdad es más importante que la tradición.
Y si Ashem me mostró algo, entonces tengo obligación de compartirlo sin importar las consecuencias.
Me llamo Raf, Moshe, Eliyau, Goldstein.
Raf es título de rabino en hebreo.
Tengo 53 años.
Nací en Crown Heights, Brooklyn, en familia jasídica de la línea Lubab.
Mi padre cetita ante él de bendita memoria era rabino también.
Mi abuelo cetite él era rabino.
Puedo trazar mi linaje rabínico siete generaciones hacia atrás hasta el Baal Shemtov, el fundador del movimiento jasídico en Polonia.
En 1750 crecí en mundo completamente judío.
Hablábamos jidish en casa, hebreo en la yeshibá, la escuela talmúdica, inglés.
Solo cuando era absolutamente necesario.
Usaba mi kipá y mititsit desde los 3 años.
Comencé a estudiar Torá a los 5, Talmud a los 10.
Me levantaba cada mañana a las 5 para rezar.
Shajarit las oraciones matutinas con el Minián, el grupo de 10 hombres requerido.
Estudiaba Gemará textos talmúdicos durante 6 horas diarias.
Memorizaba páginas enteras de comentarios de Rashí y Rambam.
A los 16 había completado lectura de todo el Tanaj la Biblia hebrea cinco veces.
A los 18 me ordené como rabino después de pasar examen extensivo sobre las 613 Mitbot.
Los mandamientos.
Me casé a los 21 años con Ripka, una chica de buena familia jasídica también de Brooklyn.
Casamentero, nos presentó.
Nos vimos tres veces bajo supervisión.
Decidimos que éramos compatibles según Alajá.
Nos casamos, tuvimos siete hijos.
Barugh Ashem, alabado sea Dios.
Miriam es la quinta, nacida en 2008.
Siempre fue niña especial, inteligente, curiosa.
Hacía preguntas profundas sobre Torá que a veces me costaba responder.
Abá, ¿por qué Dios le pidió a Abraham que sacrificara a Isaac su hijo? Eso no es cruel.
Aba, ¿por qué sufrimos tanto en la historia? Si somos el pueblo elegido, ¿por qué Dios permitió el holocausto? Yo le enseñaba como mi padre me había enseñado.
Miriam, no podemos entender completamente los caminos de Ashem.
Él es infinito.
Nosotros somos finitos, pero confiamos en su sabiduría.
El sufrimiento es parte del plan, nos purifica, nos acerca a él.
Pero honestamente, a veces yo también tenía esas preguntas, especialmente después del holocausto.
¿Cómo puede el pueblo que Dios eligió, el pueblo con quien hizo pacto eterno en el Sinaí, ser casi exterminado? ¿Dónde estaba Dios en Auschwitz? Estas preguntas mantienen despiertos a rabinos en la noche, aunque no lo admitimos públicamente.
En mi comunidad en Brooklyn, yo era rabino respetado.
Tenía mi propia sinagoga pequeña.
Enseñaba Torá a adultos, preparaba chicos para barits ba, realizaba bodas, circuncisiones, funerales.
Seguía estrictamente todos los mandamientos.
Cashrut.
Las leyes dietéticas nunca comiendo cerdo o mariscos.
Shabbat, guardando el sábado desde la puesta del sol del viernes hasta la salida de tres estrellas.
El sábado noche, sin trabajar, sin usar electricidad, sin manejar las leyes de pureza familiar.
Nida, los tiempos de oración tres veces al día.
El estudio diario de Torá, todo perfectamente.
Pensaba que si vivía rectamente, si cumplía los mitzbot, si enseñaba Torá correctamente, entonces Hashem me bendeciría.
Que eso era el trato, el brit, el pacto.
Nosotros obedecemos, él bendice.
Pero entonces vino la prueba más grande de mi vida.
En marzo de 2025, Miriam, que tenía 17 años, comenzó a sentirse cansada constantemente.
Moretones aparecían en su piel sin razón.
Tenía fiebres inexplicables.
La llevamos al doctor pensando que era anemia o deficiencia de vitaminas.
Hicieron análisis de sangre.
El doctor nos llamó con urgencia.
Necesito que vengan a mi consultorio inmediatamente.
Fuimos ese mismo día.
Él tenía expresión grave.
Su hija tiene leucemia linfoblástica aguda.
Cáncer de la sangre, es agresiva.
Necesitamos comenzar quimioterapia inmediatamente.
El mundo se detuvo.
Ripka comenzó a gritar.
Yo me quedé paralizado.
Miriam.
Mi Miriam dulce que estudiaba con pasión, que ayudaba en casa, que cuidaba a sus hermanos menores, que tenía toda la vida por delante, tenía cáncer.
¿Cuál es el pronóstico? Pregunté con voz temblorosa.
Si respondemos bien al tratamiento, 70% de sobrevivencia.
Si no responde, no terminó la frase, pero entendimos.
Comenzamos quimioterapia de inmediato, ciclos brutales.
Miriam perdió su cabello hermoso que siempre cubría con Tichel Pañuelo, como corresponde a chica judía modesta.
Perdió peso, se puso pálida.
débil, pero mantenía su espíritu.
Aba Hashem tiene un plan.
Voy a estar bien.
Pero después de tres ciclos de quimioterapia, los doctores hicieron nuevos análisis.
Las células de leucemia no estaban respondiendo, de hecho estaban multiplicándose.
“Necesitamos tratamiento más agresivo”, dijeron.
Trasplante de médula ósea.
Buscamos donante compatible.
Ninguno de sus hermanos era compatible.
Buscamos en registro internacional, encontramos donante parcial en Israel.
Pero mientras organizábamos el trasplante, la condición de Miriam empeoró rápidamente.
Junio de 2025, los doctores nos llamaron.
Su hija está en fase terminal.
El cáncer se ha extendido, ya no responde a ningún tratamiento.
Le damos tal vez tr meses, lo sentimos mucho.
Si todavía estás conmigo, si algo dentro de ti te dice que no dejes de escuchar, comparte este vídeo.
Porque lo que voy a contar ahora sobre cómo una chica judía de 17 años enfrentando muerte leyó sobre santo católico italiano en internet, sobre cómo ella insistió que fuéramos a Asís, aunque sabía que era contra nuestra tradición.
sobre cómo yo, como padre quebrado, decidí poner el amor por mi hija por encima de las reglas religiosas.
Eso es lo que va a mostrarte que a veces Dios trabaja de formas que nuestras tradiciones no anticipan.
Miriam estaba en cama de hospital en Mount Sinai, en Manhattan.
Tenía laptop.
Pasaba tiempo investigando en internet sobre tratamientos alternativos, curaciones milagrosas, cualquier cosa que pudiera ayudar.
Un día me llamó emocionada.
Aba, necesitas ver esto.
Me mostró artículos sobre Carlo Acutis, adolescente católico italiano, que murió en 2006 a los 15 años de leucemia.
Igual que ella, su cuerpo estaba incorrupto, preservado milagrosamente después de 19 años.
Estaba haciendo milagros, especialmente curando niños con cáncer.
Había cientos de testimonios documentados.
Aba, quiero ir a verlo.
Miriam, sabes que no podemos.
Es santo católico.
Ellos adoran a Yeshua.
Usé el nombre despectivo que judíos ortodoxos usamos para Jesús.
Nosotros no creemos en él, no creemos en santos.
Sería traición a nuestra fe.
Aba dijo con lágrimas, me estoy muriendo.
Los doctores me dieron 3 meses.
3 meses.
Aba, no voy a cumplir 18.
No voy a casarme, no voy a tener hijos, no voy a vivir.
¿Qué tenemos que perder? Si hay aunque sea pequeña posibilidad de que este santo pueda ayudarme, ¿no deberíamos intentar? Su argumento me destrozó porque tenía razón.
¿Qué tenía que perder? Consulté con otros rabinos en mi comunidad.
Ellos dijeron, “Moshe, no puedes ir a lugar cristiano.
Esa bodazara idolatría.
Mejor que tu hija muera en santidad, que viva por medios impuros.
Esas palabras me enfurecieron.
¿Cómo pueden decir que es mejor que mi hija muera? Consulté con mi RAV, mi mentor espiritual, Rav Schmuel, hombre de 80 años sabio y compasivo.
Él me dijo algo que nunca olvidaré.
Mos en Talmud Yoma 85b está escrito que Piku Nefesh, salvar una vida.
Toma precedencia sobre casi todos los mandamientos, incluyendo Shabbat.
Si hay posibilidad de salvar la vida de tu hija, entonces debes intentarlo.
Incluso si significa entrar temporalmente al lugar cristiano.
Ve, pero mantén tu corazón en Ashem.
No adores sus ídolos, solo pide por tu hija.
Ashem entenderá.
Con esa bendición decidimos ir.
Era finales de junio de 2025.
Miriam estaba muy débil para viajar, pero insistió.
Conseguimos permiso médico, la transportamos en silla de ruedas, volamos de New York a Roma.
El viaje fue agotador para ella, pero nunca se quejó.
Llegamos a Roma, descansamos un día en hotel, luego tomamos tren a Asís.
Dos horas de viaje, yo vestido en mi traje negro tradicional jasídico con mi sombrero y mi barba.
Miriam con su tichel cubriendo su cabeza sin cabello.
La gente en el tren nos miraba curiosos.
Judíos ortodoxos yendo a ciudad católica.
Llegamos a Asís en la tarde, ciudad antigua, hermosa en Colina.
Fuimos directo al santuario del despojamiento.
Caminamos por calles medievales.
Yo llevaba mi sidur, mi libro de oraciones judío.
Mi tefilín, mis filacterias.
No iba a entrar desarmado espiritualmente.
Llegamos a la iglesia, había fila larga de peregrinos.
Nos formamos, mi corazón latía fuerte.
Sabía que estaba cruzando línea.
Dentro de la iglesia había estatuas de santos, crucifijos, imágenes de María, exactamente lo que nos enseñaron a evitar.
Pero seguía adelante por Miriam.
Después de 30 minutos en fila, llegamos frente a la urna y lo que vi me impactó más de lo que esperaba.
Dentro del cristal había cuerpo de adolescente vestido casualmente, jeans, zapatillas y el cuerpo estaba preservado.
Después de 19 años, la piel intacta, rostro pacífico, en Tanaj Biblia hebrea, hay historias de Tsadikim, justos cuyos cuerpos fueron preservados temporalmente.
Pero esto era diferente.
Esto era preservación que desafiaba naturaleza.
Me arrodillé en el reclinatorio.
Miriam se sentó en su silla de ruedas a mi lado.
Saqué mi sidur.
Empecé a recitar Teilim Salmos en hebreo.
Mmmor, el David, Adonay, Roy Loe etsar.
Salmo del rey David, el Señor es mi pastor.
Nada me falta.
Recité Salmo 23 completo.
Luego Salmo 91, el salmo de protección.
Luego salmo 129.
Todo en hebreo.
No estaba rezando al santo católico, estaba rezando a Hashem, pero estaba pidiendo si este Tsadic, este justo Carlo, tenía algún mérito ante el cielo que intercediera por mi hija.
Después de recitar varios salmos, cerré mis ojos y en mi mente empecé a hablar directamente.
Ashem, creador del universo, Dios de Abraham, Isaac y Jacob.
Soy tu siervo Mosé.
He seguido tu Torá toda mi vida.
He enseñado tus caminos, he guardado tus mandamientos.
Mi hija Miriam está muriendo.
Los médicos no pueden hacer más.
Estoy aquí en este lugar, aunque va contra nuestras tradiciones, porque amo a mi hija más que mi reputación.
Si este joven tiene algún favor contigo, si sus méritos pueden ayudar, por favor sana a mi hija.
No porque yo lo merezca, sino porque ella es inocente.
Ella tiene toda la vida por delante.
Dale los años que a mí me quedan.
Tómame a mí, pero déjala vivir.
Y entonces pasó algo que no puedo explicar racionalmente.
Sentí presencia, no presencia física, sino presencia espiritual.
Como cuando nuestros sabios hablan del sheyina, la presencia divina que descansaba en el templo, sentí calor, no calor del ambiente, sino calor interno emanando desde el centro de mi pecho.
Y escuché, no con mis oídos físicos, sino en mi mente, en mi alma, voz suave pero clara hablando en hebreo perfecto.
Moshe, ben Jacob, usando mi nombre completo, Moshe, hijo de Jacob, has venido buscando sanación para tu hija.
Tu fe te ha traído aquí, aunque significa romper contradición.
Esa fe será honrada, pero necesito decirte algo que va a cambiar tu vida, algo que tus rabinos no te enseñaron, algo que está escrito en los profetas, pero no has visto.
¿Quién eres?, Pregunté en mi mente.
Soy Carlo, dijo la voz, pero hablo en nombre de aquel que me envió, Yeshua Hamashiaj, Jesús el Mesías.
Mi corazón se aceleró.
No, eso es imposible.
Yeshua es impostor.
Es el que nuestro pueblo rechazó correctamente.
No puede ser el Masiaj.
Moshe, dijo la voz con paciencia infinita.
¿Por qué rechazaron a Yeshua hace 2000 años? Porque decía ser Dios, porque blasfemaba, porque no cumplió las profecías mesiánicas, no trajo paz mundial, no reconstruyó el templo, no reunió a los exiliados.
Y si te dijera, continuó la voz, que esas profecías hablan de dos venidas del Masiaj.
Primera vez como siervo sufriente de Yesayú, 53 Isaías.
Segunda vez como rey conquistador de Cejariá.
14 Zacarías.
Que Yeshua cumplió todas las profecías de la primera venida y cumplirá las de la segunda cuando regrese.
La conversación continuó.
No sé cuánto tiempo duró, tal vez 5 minutos, tal vez 30, pero en mi visión interior la voz me llevó a través de Tanaj.
Lie Yesayau 53 dijo, “Lo recité de memoria porque lo había memorizado años atrás.
Fue despreciado y rechazado por los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto.
Fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades.
El castigo de nuestra paz fue sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas.
Cada cual se apartó por su camino.
Mas Hashem cargó en él el pecado de todos nosotros.
¿De quién habla este pasaje? Mosé, preguntó la voz.
Nuestros rabinos dicen que habla del pueblo de Israel sufriendo en exilio.
Respondí, pero lee con ojos nuevos dijo la voz.
El pasaje habla de uno, no de muchos.
habla de alguien que sufre no por sus propios pecados, sino por los pecados de otros.
Alguien cuyo sufrimiento trae sanación.
Alguien que fue contado con los transgresores cuando en realidad no hizo maldad ni hubo engaño en su boca.
Esto no describe al pueblo de Israel que ha pecado repetidamente según los profetas.
Describe al siervo sufriente perfecto.
Describe a Yeshua, que murió en la cruz por los pecados del mundo, incluyendo los tuyos.
Pero, ¿cómo puede Dios morir? Argumenté, Dios es infinito, eterno, no puede morir.
Correcto, dijo la voz.
Dios en su esencia no puede morir, pero Dios puede tomar forma humana, puede encarnarse.
Hay precedentes en Tanaj, las teofanías donde Dios apareció en forma humana a Abraham en Bereshit.
18 Génesis, la zarza ardiente a Mosé, el Malash Hashem, el ángel del Señor que luchó con Jacob.
Y Jacob dijo, “Vi a Dios cara a cara y mi vida fue preservada.
Estos son vislumbres de la verdad más profunda, que Dios puede tomar forma corporal sin dejar de ser Dios.
Y eso es exactamente lo que hizo en Yeshua.
El verbo se hizo carne, según dice Johanan Juan, y habitó entre nosotros.
Pero eso es abodaz idolatría.
Insistí, adorar a hombre como Dios es el pecado más grande.
No es adorar a hombre como Dios, respondió la voz, es reconocer que Dios se hizo hombre.
Hay diferencia enorme.
Yeshua no es hombre que se hizo Dios.
Es Dios que se hizo hombre.
Y la prueba está frente a ti.
Mi cuerpo preservado después de 19 años es señal pequeña.
Pero Yeshua resucitó de los muertos después de 3 días.
Esa es la señal definitiva.
Y solo Dios tiene poder sobre la muerte.
La visión continuó mostrándome más profecías.
Lejariá 12:10.
Zacarías dijo, “Lo recité.
Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén espíritu de gracia y de súplica.
Y mirarán a mí a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, y se afligirán por él como quien se aflige por primogénito.
¿Quién es el que fue traspasado? Mosé, preguntó la voz.
Nuestros rabinos dicen que habla del Masia Ben Josef, el Mesías, hijo de José, que morirá en batalla antes de que venga el Masia.
Ven David, el Mesías, hijo de David.
Pero nota algo, dijo la voz.
El texto dice, “Mirarán a mí, a quien traspasaron.
” No dice, “Mirarán a él, dice mí.
” Significa que Dios mismo será traspasado.
¿Cómo es posible que Dios sea traspasado a menos que Dios se haga hombre? Esto se cumplió cuando Yeshua fue crucificado y traspasado con lanza, las manos, los pies, el costado, y algún día toda casa de Israel lo reconocerá y llorará por haberlo rechazado.
Le Daniel 9:26 continuó: “Y después de las 62 semanas se quitará la vida al Masiaj, más no por sí, y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario.
” Esta profecía, explicó la voz, “establece tiempo exacto de la venida del Masiaj, 69 semanas de años desde el decreto de reconstruir Jerusalén hasta el Masia.
calculado trae exactamente al tiempo de Yeshua y dice que el Masash será cortado muerto antes de que el templo sea destruido.
El templo fue destruido en años 70 por los romanos.
Entonces el Masia tenía que venir antes de eso.
Yeshua vino antes, fue crucificado antes.
La profecía se cumplió perfectamente.
Mi mente estaba en guerra.
Todo lo que me habían enseñado durante 53 años me decía que rechazara esto, que eran interpretaciones cristianas torcidas de nuestras escrituras, que Yeshua era impostor, pero al mismo tiempo algo resonaba profundamente.
Estas profecías que estaba escuchando no eran nuevas para mí.
Las conocía, las había leído cientos de veces, pero siempre con lentes de interpretación rabínica tradicional.
Ahora las estaba viendo con ojos nuevos y tenían sentido diferente, sentido que me asustaba porque si era verdad, entonces significaba que mis antepasados habían rechazado al verdadero Masia.
significaba que hemos estado esperando durante 2000 años por alguien que ya vino.
Significaba que toda nuestra teología postemplo construida sobre rechazo de Yeshua, estaba fundamentada en error.
Estas implicaciones eran demasiado grandes, demasiado devastadoras.
Moshe, dijo la voz gentilmente, sé que esto es difícil.
Sé que desafía todo lo que creíste, pero la verdad es la verdad, sin importar cuán dolorosa.
Y respecto a tu hija, ella será sanada, no porque hayas ganado mérito, sino porque Yeshua tiene compasión.
Cuando regreses al hospital esta noche encontrarás que su condición ha cambiado.
Los doctores no entenderán, pero tú sabrás y entonces tendrás que decidir qué hacer con este conocimiento.
Abrí mis ojos.
Estaba sudando, temblando.
Miriam me miraba preocupada.
Aba, ¿estás bien? Sí, Motec.
Usé el término de cariño.
Estoy bien.
Miré la urna, el cuerpo del adolescente, extendí mi mano y toqué el cristal.
En el momento que mis dedos tocaron el vidrio, sentí choque eléctrico, no doloroso, sino energizante, corriendo por mi brazo hasta mi pecho, hasta mi centro y supe que algo había cambiado.
Nos quedamos 30 minutos más.
Yo en silencio procesando.
Finalmente salimos.
Era de noche.
Encontramos hotel pequeño cerca.
Esa noche no pude dormir.
Mi mente giraba con las profecías, con las interpretaciones, con las implicaciones.
A las 3 de la mañana me levanté, saqué mi Tanaj, empecé a leer Yesha Yahu 53 de nuevo.
Esta vez sin las capas de interpretación rabínica, solo el texto plano.
Y por primera vez en mi vida lo vi.
Vi claramente que describía no al pueblo de Israel, sino a una persona individual que sufre inocentemente por otros.
Pero Hashem, oré en silencio.
¿Cómo puedo esto? Soy rabino.
Tengo responsabilidad con mi comunidad.
Si acepto que Yeshua es el Masiaj, entonces estoy apostatando, estoy traicionando mi herencia.
¿Qué dirán mi esposa, mis hijos, mi comunidad? Me van a rechazar, me van a declarar mumar apóstata, perderé todo.
Pero otra voz en mi corazón respondió, “Y si pierdes tu alma, ¿de qué te sirve mantener tu reputación si pierdes la verdad?” A la mañana siguiente volvimos a Roma.
Fuimos directo al hospital a ver a Miriam.
Ella había quedado internada mientras nosotros viajamos a Asís por un día.
Entramos a su habitación esperando verla débil, pálida como la habíamos dejado.
Pero en cambio la encontramos sentada en cama comiendo desayuno.
“Shalom, aba”, dijo con energía que no había tenido en meses.
Tenía color en sus mejillas, brillo en sus ojos.
“Miriam”, dije asombrado.
“¿Cómo te sientes?” “Aba, me siento increíble.
” Cuando desperté esta mañana, el cansancio había desaparecido.
Tengo hambre por primera vez en semanas.
Me siento fuerte.
Llamamos a la enfermera.
Ella estaba igual de sorprendida.
Sus signos vitales están todos normales.
Esto es muy inusual para su condición.
Llamaron al oncólogo.
Él ordenó análisis de sangre urgente.
Esperamos 4 horas por los resultados.
Finalmente, el doctor vino con expresión de shock.
completo.
“No entiendo esto”, dijo mirando los papeles.
“El conteo de leucocitos está normal.
Los blastos, las células cancerosas que estaban en 90% ayer, ahora están en menos de 1%.
Esto es esto no pasa.
No con leucemia agresiva, no en 24 horas.
Es milagro, doctor”, dije.
“No soy hombre de milagros, señor Goldstein”, dijo, “Soy hombre de ciencia, pero no tengo explicación científica para esto.
Necesitamos hacer más pruebas.
” Pero preliminarmente su hija está en remisión completa.
Escribe Barugh Ashem.
Alabado sea Dios en los comentarios.
Si entiendes lo que es recibir milagro imposible.
Si entiendes que a veces Dios responde oraciones de formas que no anticipamos, porque lo que pasó en las siguientes semanas fue proceso de transformación tan radical que mi vida se dividió en antes y después de Asís.
Volvimos a New York con Miriam, completamente curada.
Los doctores en Mount Sinai confirmaron remisión completa.
Es el caso más extraordinario que he visto en 30 años de oncología.
dijo su médico, “Mi comunidad celebró.
” Hicieron Kidush sábado especial de acción de gracias.
Todos decían, “Baruhem, Moshe, tu hija fue sanada por milagro.
” Pero yo no podía celebrar completamente porque sabía algo que ellos no sabían.
Sabía cómo realmente había sido sanada, sabía quién realmente había intercedido y sabía que tenía que tomar decisión sobre eso.
Pasé las siguientes semanas en agonía interna durante el día actuaba normal, enseñando Torá, dirigiendo servicios, pero por la noche estudiaba en secreto.
Leía el Britha Hadashá el Nuevo Testamento en hebreo que conseguí discretamente.
Leía los evangelios, leía las cartas de Pablo y todo lo que la voz me había dicho en Asís se confirmaba.
Vi que Yeshua no había venido a destruir la Torá, sino a cumplirla, que todos los sacrificios del templo apuntaban hacia su sacrificio final, que la Pascua prefiguraba su muerte, que el Yomkipur, el día de expiación, era sombra de su expiación completa, que el sistema entero de Levítico era pedagogo, llevándonos hacia él.
Pero también vi algo más.
Vi que muchos judíos del primer siglo lo habían aceptado.
Los apóstoles eran todos judíos.
Los primeros creyentes eran judíos.
La iglesia primitiva era judía.
No fue hasta más tarde que gentiles dominaron y se perdió la raíz judía.
Entonces, tal vez pensé, tal vez creer en Yeshua como Masiaj no es traición al judaísmo, sino cumplimiento del judaísmo.
Tal vez somos nosotros los que nos desviamos rechazándolo.
Tres meses después de Asís, septiembre de 2025, tomé decisión más difícil de mi vida.
Reuní a mi esposa Rifka, le conté todo.
La visión, las profecías, mi estudio secreto, mi conclusión de que Yeshua es verdaderamente el Masiaj.
Ella me miró horrorizada.
Moshe, has perdido tu mente.
¿Cómo puedes decir esto? Eres rabino, tienes responsabilidad.
Lo sé, Rifka, pero tengo más responsabilidad con la verdad que con la tradición.
Nuestra hija fue sanada milagrosamente.
No puedo ignorar eso.
No puedo fingir que no pasó nada.
Entonces, ¿qué vas a hacer? Preguntó con lágrimas.
¿Vas a convertirte? ¿Vas a hacerte cristiano? No quiero hacerme cristiano.
Dije, quiero seguir siendo judío.
Pero judío que reconoce a Yeshua como nuestro Masiaj.
Hay movimiento de judíos mesiánicos que hacen exactamente eso.
Guardan Torá, celebran las fiestas, mantienen identidad judía, pero creen en Yeshua.
Eso es peor, dijo.
Eso es traición completa.
Los cristianos dirán que no eres suficientemente cristiano.
Los judíos dirán que ya no eres judío.
Vas a quedar en medio sin hogar.
Lo sé, admití, pero tengo que seguir la verdad.
donde me lleve.
Renuncié a mi posición como rabino.
No me expulsaron porque renuncié primero.
Escribí carta a mi congregación explicando mi decisión.
La reacción fue devastadora.
Amigos de décadas dejaron de hablarme.
Hermanos me declararon mumar apóstata.
Mi padre si hubiera estado vivo, habría hecho Shiva sentarse en luto por mí como si estuviera muerto.
Algunos familiares literalmente hicieron eso.
Ripka tomó tiempo, pero eventualmente decidió quedarse conmigo.
Vi el milagro en Miriam.
Dijo, “No puedo negar eso.
Si tú dices que Yeshua es el Masia, tal vez tienes razón.
No entiendo todo, pero confío en ti.
Nos unimos a Congregación Judía Mesiánica en Manhattan.
Grupo pequeño de judíos que creen en Yeshua, pero mantienen prácticas judías.
Fue extraño al principio celebrar Shabbat, pero también hablar de Yeshua, hacer ceder de Pesaj, pero reconociendo a Yeshua como el cordero pascual, estudiar Torá, pero leyéndola a través de lente mesiánica.
Pero gradualmente empezó a tener sentido.
Empezó a sentirse no como traición, sino como llegada a casa, como si todo lo que había estudiado durante 50 años finalmente encontraba su cumplimiento.
Ahora, 3 años después, estoy aquí contando mi historia.
Perdí mi posición como rabino ortodoxo.
Perdí muchos amigos.
Algunos familiares me rechazan, pero gané algo infinitamente más valioso.
Gané la verdad.
Gané relación personal con el masiaj, que no es idea abstracta ni esperanza futura, sino persona real, que vivió, murió y resucitó hace 2000 años y está vivo hoy intercediendo por nosotros.
Mi hija Miriam está completamente sana, estudia en universidad, tiene 21 años.
Ahora ella también cree en Yeshua.
Fue su fe la que me llevó a Asís.
Fue su insistencia la que me forzó a cruzar la línea y estoy eternamente agradecido.
Algunos me preguntan, “Rave Moshe, algunos todavía me llaman.
Raf, no extrañas tu vida anterior, ¿no extrañas tu posición, tu comunidad?” Y digo honestamente, sí, extraño.
Extraño los días simples donde todo era blanco y negro, donde sabía exactamente qué creer, pero no cambiaría donde estoy ahora, porque la verdad, aunque dolorosa, es mejor que la mentira, aunque cómoda.
Si eres judío escuchando esto, especialmente si eres judío, observante, ortodoxo, conservador o reformista, sé lo que estás pensando.
Este hombre es traidor, es mumar, ha abandonado su herencia y entiendo esa reacción porque yo habría reaccionado igual hace 3 años, pero te pido que consideres esto.
¿Qué si Yeshua realmente es el Masia? ¿Qué si nuestros antepasados cometieron error trágico rechazándolo hace 2000 años? ¿Qué sí hemos estado esperando a alguien que ya vino? Las profecías están ahí en Tanaj.
Léelas sin las capas de interpretación rabínica.
Lee Yeshayahu 53, Cejaría 12:10, Daniel 9, Tejilim, Salmo 22, que describe crucifixión 1000 años antes de que se inventara, todas apuntan a Yeshua.
Y cuando agregas el hecho de que el templo fue destruido en años 70 40, años después de la muerte de Yeshua, y nunca fue reconstruido, que los sacrificios cesaron porque el sacrificio final ya se había hecho.
Que hemos estado sin templo, sin sacrificios, sin coengadol, sumo sacerdote durante 2000 años.
¿No te hace pensar que tal vez Dios está tratando de decirnos algo? Tal vez él removió el templo porque ya no era necesario, porque Yeshua cumplió todo lo que el templo prefiguraba.
No te estoy pidiendo que dejes de ser judío.
Te estoy pidiendo que seas judío completo, judío que reconoce al Masiaj de Israel.
Hay miles de nosotros ahora, judíos mesiánicos alrededor del mundo.
En Israel hay congregaciones enteras de judíos que creen en Yeshua.
Mantenemos nuestra identidad judía, circuncidamos a nuestros hijos, hacemos barmitzba, celebramos las fiestas, seguimos Kashrut, pero también reconocemos a Yeshua y encontramos que lejos de ser traición es el cumplimiento más profundo de nuestra fe.
Somos como los apóstoles, como Pablo, que dijo, “Soy judío y seguiré siendo judío, pero encontré al Masiaj.
Ese es mi mensaje.
Ese es mi testimonio.
Mi nombre es Mosé Eliahu Golstein.
Fui rabino ortodoxo durante 30 años.
Enseñé Torá, dirigí sinagoga.
Viví vida completamente judía según Alajá.
Mi hija Miriam desarrolló leucemia terminal.
Ella insistió que fuéramos a Asís a ver a Carlo Acutis, santo católico.
Yo fui, aunque violaba nuestras tradiciones.
Tuve visión donde me mostraron profecías mesiánicas que nunca había visto correctamente.
Mi hija fue sanada milagrosamente.
Volví a New York, pero ya no podía ignorar lo que había visto y aprendido.
Estudié en secreto el Britha Dasá.
Llegué a conclusión de que Yeshua es verdaderamente el Masia.
Dejé mi posición como rabino.
Me uní a congregación judía mesiánica.
Perdí mucho, pero gané la verdad.
Y ahora comparto mi historia esperando que otros judíos que están buscando, honestamente consideren la posibilidad de que el Masia, que esperamos ya vino.
Su nombre es Yeshua y está esperando que su pueblo lo reconozca.
Carlo Acutis.
Gracias por ser puente, por ser instrumento que llevó a judío ortodoxo a reconocer al Masiaj judío.
Sigue intercediendo por el pueblo de Israel.
Que pronto todos reconozcamos a aquel que fue traspasado por nosotros.
Yeshua Hamashia, rey de los judíos, perdona a tu pueblo por haberte rechazado.
Abre nuestros ojos, rompe las escamas de tradición que nos ciegan.
Que pronto toda casa de Israel te reconozca.
Y diga, Barug hababhem, Adonay, bendito el que viene en el nombre del Señor.
Shalom.
News
🐈 ¡Advertencia en la Oscuridad! El Hijo de un Mafioso Recibió 🔫 15 Disparos… pero Afirma que ✨ Carlo Acutis ⚡ lo Había Advertido un Día Antes en un Mensaje que Nadie Tomó en Serio 👇 Lo que parecía otra noche marcada por la violencia terminó envuelto en un relato inquietante cuando el joven aseguró que había tenido un presentimiento ligado a Carlo apenas 24 horas antes del ataque; “seguro fue pura coincidencia”, ironizan algunos, pero él insiste en que aquella advertencia lo dejó intranquilo y que ahora, tras sobrevivir contra todo pronóstico, no puede ignorar lo que considera una señal que cambió su vida 😳👇
Meu nome é Jeanluca Ferrara, tenho 35 anos e esta noite vou te contar como sobrevivi a 15 balas que…
🐈 ¡Profecía Infantil que Estremece! “Mi Hijo Carlo, con Solo 6 Años, Dijo que Encontraría a 👑 Juan Pablo II ✨… y Dos Años Después Ocurrió lo Impensable!” 👇 Lo que comenzó como una frase inocente pronunciada por un niño terminó convirtiéndose en un recuerdo que aún me eriza la piel, porque nadie tomó en serio aquellas palabras dichas con total convicción; “seguro fue una fantasía infantil”, repetían con ironía, hasta que el destino dio un giro inesperado y aquella declaración aparentemente ingenua cobró un significado que dejó a toda la familia sin aliento 😳👇
Eu sou Antônia Sausano e hoje eu preciso abrir o meu coração para vocês de uma maneira que eu demorei…
🐈 ¡Medio Siglo de Ira y una Revelación Inesperada! Viví 50 Años Enfrentado a Dios… Hasta que un Encuentro Vinculado a ✨ Carlo Acutis 🔥 Derrumbó mi Muro Interior en un Instante que Jamás Imaginé 👇 Durante décadas alimenté una rabia silenciosa que parecía inquebrantable, convencido de que nada podría cambiar mi postura, hasta que un hecho relacionado con aquel joven cuya historia yo despreciaba me obligó a replantearlo todo; “claro, seguro fue pura sugestión emocional”, me repetía con ironía, pero lo que ocurrió removió recuerdos, heridas y certezas de una forma tan profunda que ya no pude seguir negándolo 😳👇
No era una ira ruidosa de esas que gritan y rompen cosas. Era una ira fría, silenciosa, que se volvió…
🐈 ¡Escalofriante Confesión! El Médico Ateo que Declaró Muerto a ⚰️ Carlo Acutis 🌫️ Bajó a la Morgue… y Asegura que Sintió Algo “Imposible” que Cambió su Vida para Siempre 👇 Lo que debía ser un trámite frío y rutinario se convirtió en una experiencia que aún lo desvela por las noches, porque afirma que al entrar en la morgue sintió una presencia que no supo explicar con ciencia ni lógica; “seguro fue el cansancio”, ironizan algunos colegas, pero él sostiene que aquel instante quebró sus certezas y abrió una grieta en su escepticismo justo cuando menos lo esperaba 😨👇
Hola, mi nombre es Dr.Giovanni Costa, tengo 54 años y lo que voy a contarte esta noche destruirá todo lo…
🐈 ¡Impactante Revelación! El Kiosquero que Vendió una 📖 a Carlo Acutis ⏳ 72 Horas Antes de su Muerte Rompe el Silencio y Cuenta lo que Nadie Esperaba 👇 Lo que parecía una venta cualquiera terminó convirtiéndose en un recuerdo que lo persigue desde entonces, porque asegura que aquel joven no solo compró una Biblia, sino que dejó una frase tan desconcertante que aún le resuena en la cabeza; “seguro fue simple casualidad”, ironizan algunos, pero el comerciante insiste en que hubo un detalle en esa despedida que jamás olvidará y que, según él, cambió para siempre la forma en que entiende aquel último encuentro 😳👇
Mi nombre es Gabriel Martonelli, tengo 68 años y durante 42 años he trabajado en el mismo kosco en la…
🐈 ¡Cena que Cambió un Destino! La Señora que Invitó a 🍽️ Carlo Acutis 💫 Confiesa la Frase que Él Susurró Mientras su Esposo Luchaba contra un Tumor Cerebral 👇 Lo que parecía una velada sencilla terminó envuelta en un aura de tensión y esperanza cuando, según su testimonio, Carlo pronunció unas palabras que la dejaron paralizada mientras su marido enfrentaba un diagnóstico devastador; “seguro fue solo una frase de consuelo”, ironizan algunos, pero ella asegura que aquella conversación marcó un antes y un después en su hogar y desató una cadena de acontecimientos que jamás imaginó contar en público 😢👇
El teléfono sonó a las 3:47 de la madrugada del 13 de octubre de 2006. Era Antonia Cutis. Estaba soylozando…
End of content
No more pages to load






