Mi nombre es Ru Esperanza Torres y durante 42 años he sido pastora evangélica pentecostal de la Iglesia Cristo Vive en Bogotá, Colombia.

Tengo 68 años y nunca pensé que estaría aquí sentada en mi sala contándole a alguien sobre el día que cambió completamente mi comprensión de la fe de Dios y de lo que significa ser cristiana.
Porque lo que me pasó el 12 de octubre de 2023 en Asís, Italia, desafió todo lo que había predicado durante más de cuatro décadas desde el púlpito.
Déjame empezar por el principio para que entiendas quién era yo antes de esa tarde en el santuario de San Rufino.
Durante toda mi carrera pastoral fui conocida como la pastora que confronta el catolicismo.
No era algo de lo que me enorgulleciera maliciosamente, sino algo que consideraba mi deber bíblico.
Había dedicado sermones completos a demostrar, con versículos en mano, cómo la doctrina católica sobre los santos, la intercesión mariana y los milagros atribuidos a figuras religiosas constituían una apostasía directa de la enseñanza pura que encontramos en las Escrituras.
Me formé en el Instituto Bíblico Internacional de las Asambleas de Dios.
Especializándome en teología pentecostal y evangelismo masivo.
Durante mi ministerio tuve la bendición de convertir 2347 católicos hacia lo que yo llamaba el cristianismo bíblico auténtico.
Publiqué tres libros sobre los errores doctrinales del catolicismo romano y establecí una red de 23 iglesias evangélicas en Colombia dedicadas específicamente a rescatar familias católicas.
de lo que consideraba un engaño religioso sistemático.
Para mí, la jerarquía católica había sustituido la autoridad bíblica con tradiciones humanas idolátricas y era mi misión combatir eso.
Tengo ocho nietos que he criado según principios protestantes estrictos, pero mi nieta favorita siempre fue Isabela.
Cuando nació hace 9 años, vino al mundo con ceguera congénita total.
Durante estos 9 años la llevamos a múltiples cirugías en hospitales de Bogotá y Miami, pero ninguna pudo corregir su condición.
Yo aceptaba esto como la voluntad divina soberana, algo que debíamos sobrellevar con fe y resignación cristiana, en lugar de buscar desesperadamente esos milagros católicos que yo consideraba manipulación emocional de familias vulnerables.
Pero en septiembre del año pasado, Isabela desarrolló una obsesión inexplicable.
Comenzó a Viá hablar constantemente sobre un santo joven que ayudaba a los niños a través de las computadoras.
se refería a Carlo Acutis, cuya historia había descubierto a través de videos de YouTube y empezó a suplicarme que la llevara a conocer al santo que vive en Italia para pedir la curación de su ceguera.
Te puedes imaginar el horror teológico que esto me causó.
Significaba exponer a mi nieta a la idolatría católica que había combatido durante toda mi carrera ministerial.
Durante octubre de 2023, la obsesión de Isabela con Carlo Acutis se intensificó dramáticamente.
Insistía diariamente que el Santo Joven le hablaba en sueños, prometiéndole sanidad si visitaba su tumba en Asís.
desarrolló el comportamiento de rezar directamente a Carlo en lugar de a Jesús y especialmente comenzó a rechazar asistir a nuestra iglesia evangélica porque quería ir a una iglesia católica donde estuvieran las estatuas de santos que ayudan.
Esta crisis espiritual creó una división devastadora en nuestra familia evangélica.
Los padres de Isabela, mi hijo Roberto y mi nuera Carmen, comenzaron a cuestionar si tal vez deberíamos intentar cualquier cosa para sanar la ceguera de la niña.
Mientras yo insistía en que buscar milagros católicos constituía una traición a la fe bíblica que podría resultar en engaño demoníaco en lugar de sanidad divina.
Abuela Ruth me decía Isabela repetidamente durante septiembre.
Carlo me dijo que él puede pedirle a Jesús que me dé la vista, pero primero tengo que visitar donde está enterrado su cuerpo y tocar su tumba con mis manos.
Él me dijo que usted tiene más fe que cualquier persona que él conoce, pero que su fe está bloqueada.
Porque usted no entiende que los santos son amigos de Jesús que ayudan a la gente, no competidores.
La presión creció cuando el equipo médico de Isabela en Miami nos informó que nuevas técnicas quirúrgicas disponibles en Europa podrían ofrecer una oportunidad final para una restauración parcial de la vista.
Pero Isabela se negó a considerar la cirugía, insistiendo en que Carlo la iba a sanar completamente si la abuela la llevaba a su hogar en Italia.
A principios de octubre, Isabela había dejado de comer normalmente.
Lloraba constantemente y desarrolló una depresión severa que preocupó a los pediatras, quienes recomendaron intervención psiquiátrica para abordar lo que caracterizaron como un desorden de fijación religiosa, potencialmente peligroso para la salud mental de la niña, enfrentada con la elección entre mantener la pureza doctrinal, que había definido toda mi identidad ministerial.
versus potencialmente ayudar a mi amada nieta que estaba sufriendo emocional y físicamente.
Decidí acompañar a Isabela a Así con condiciones estrictas.
El viaje sería un tour educativo cultural, no una peregrinación religiosa.
Yo explicaría constantemente que las prácticas católicas estaban equivocadas y la visita demostraría por experiencia directa que los santos muertos no tienen poder para intervención milagrosa.
Isabela, le dije durante la planificación del viaje en octubre.
Vamos a ir a Italia para mostrarte que esta persona, Carlos, era un buen chico cristiano cuando estaba vivo, pero ahora él está con Jesús en el cielo y no puede responder oraciones porque solo Jesús tiene poder para sanar.
Después de este viaje vas a entender que la oración debe ir directamente a Cristo, no a través de personas muertas que los católicos llaman santos.
Durante el vuelo a Roma el 10 de octubre de 2023, Isabela mantuvo una confianza absoluta de que Carlo estaba esperando para conocerla y le iba a dar una vista hermosa como regalo de Jesús, mientras yo me preparaba internamente para la decepción devastadora, que seguramente resultaría cuando la niña descubriera que la visitación de tumbas católicas no produce efectos sobrenaturales en absoluto.
Al llegar a Asis el 12 de octubre, exactamente 17 años después de la muerte de Carlos, encontramos la ciudad llena de miles de peregrinos, muchos trayendo niños enfermos y familiares buscando sanidad milagrosa, que yo consideraba evidencia de una ilusión religiosa masiva, que explotaba la desesperación humana a través de falsas promesas de intervención sobrenatural que viola la enseñanza bíblica sobre la mediación.
exclusiva de Cristo.
Antes de seguir, tengo mucha curiosidad.
¿Desde dónde me estás viendo? Déjame tu ciudad o país en los comentarios.
Me encanta ver hasta dónde llegan estas historias.
Y si este relato te está aportando algo, por favor dale al botón de suscribirse.
Me ayuda muchísimo a seguir compartiendo estas experiencias con todas ustedes.
Durante la visita al santuario de San Rufino, donde reposa el cuerpo de Carlo en una tumba de cristal, Isabela inmediatamente mostró un comportamiento que desafió mis expectativas.
En lugar de llorar o mostrar decepción al ver reliquias estáticas, ella comenzó a conversar silenciosamente con la tumba, como si estuviera hablando con una persona viva, mostrando paz y gozo, que contrastaba marcadamente con la ansiedad y depresión que habían caracterizado su comportamiento durante las semanas recientes.
Abuela, Carlo está aquí y está sonriendo porque finalmente usted vino a visitarlo.
Él dice que usted tiene un corazón enorme para Dios, pero ha estado cargando una carga pesada porque piensa que debe proteger a la gente de errores espirituales.
Él quiere quitarle ese peso y mostrarle algo hermoso.
Mientras estaba parada junto a Isabela en silencio, luchando contra la repulsión interna contra el ambiente idólatra.
De repente experimenté una presencia que llenó todo el santuario con un amor abrumador, que excedía cualquier cosa que había sentido durante 42 años de ministerio pastoral.
Era un sentido de la presencia inmediata de Cristo, más real y tangible que cualquier servicio de adoración, evangélico o sesión de oración que hubiera producido jamás.
De repente, Carlo Acutis apareció físicamente al lado de Isabela, usando ropa casual de adolescente, pero emanando una autoridad espiritual que inmediatamente lo identificó como un santo genuino en lugar de una figura histórica muerta.
Pastora Ruth, Jesús me envió para demostrar que no existe competencia entre los santos y Cristo.
Los santos son simplemente amigos de Jesús que ayudan a la gente a conectarse más directamente con su amor.
durante los siguientes 20 minutos, mientras otros peregrinos continuaban sus oraciones aparentemente sin darse cuenta del encuentro sobrenatural, Carlo abordó mis objeciones teológicas con una sabiduría que trascendía las divisiones sectarias.
Pastora, su ministerio para traer gente a Jesús ha sido hermoso, pero usted ha estado luchando contra miembros de la familia en lugar de trabajar juntos.
Los católicos y los protestantes ambos aman al mismo Jesús, solo que a través de diferentes tradiciones.
La revelación más extraordinaria vino cuando Carlo explicó el propósito divino detrás de la obsesión de Isabela.
Pastora Rut, Isabela no vino aquí solo para sanar su ceguera.
Ella vino para sanar su ceguera espiritual, que la separa de millones de católicos que aman a Jesús tanto como usted.
Su sanidad física demostrará que Dios obra a través de muchos caminos diferentes que todos llevan al mismo Cristo.
Carlo entonces puso su mano sobre los ojos de Isabela mientras me hablaba directamente.
Pastora, cuando Isabela reciba la vista, usted vale entender que el milagro no viene porque ella le rezó a un santo muerto, sino porque Cristo vivo responde a la fe auténtica sin importar la tradición religiosa que la produce.
Los santos son la manera de Jesús demostrar que su amor trasciende las fronteras denominacionales que los humanos creamos.
Inmediatamente los ojos de Isabela se abrieron con visión perfecta la primera vez en su vida.
Y la primera imagen que vio claramente fue mi cara llena de lágrimas, porque me di cuenta de que todo lo que había creído sobre las divisiones católicoprotestantes había sido desafiado por una intervención divina directa que trascendía las categorías doctrinales que yo pensaba que eran absolutas.
Pero déjame retroceder un poco y contarte exactamente cómo llegamos a ese momento.
Porque la transformación no comenzó con el milagro, comenzó días antes, cuando tomé la decisión más difícil de mi vida ministerial.
Era el 5 de octubre cuando finalmente cedía las súplicas de Isabela.
Había estado orando durante semanas, pidiendo a Dios que me mostrara qué hacer.
Isabel había perdido casi 5 kilos de peso.
Se negaba a comer adecuadamente y los doctores estaban cada vez más preocupados por su estado emocional.
Mi hijo Roberto me llamó esa mañana con voz quebrada.
“Mamá”, me dijo.
Isabela no comió anoche otra vez.
Carmen encontró un dibujo que hizo en BR donde escribió, “Jesús, ayúdame a convencer a la abuela.
” Mamá, no sé qué hacer.
Los doctores dicen que si no mejora emocionalmente pronto, van a tener que internarla para tratamiento psiquiátrico.
Tal vez deberíamos considerar llevarlas a Italia, aunque sea solo para que vea que no pasa nada y pueda seguir adelante.
Esa noche, después de un culto particularmente poderoso en mi iglesia, me quedé sola en el santuario orando.
Señor, le dije, durante 42 años he predicado tu palabra fielmente, he combatido la idolatría, he llevado miles de almas a tus pies, pero ahora mi propia nieta está sufriendo por algo que yo considero idolatría.
¿Qué quieres que haga? ¿Mantengo mi integridad doctrinal y permito que Isabela sufra? ¿O comprometo mis convicciones para darle paz a una niña de 9 años? No escuché una voz audible, pero sí sentí algo que nunca había experimentado en 42 años de ministerio.
Sentí que Dios me decía, no con palabras, sino con una certeza profunda en mi espíritu, que mi orgullo teológico estaba lastimando a una niña inocente que genuinamente amaba a Jesús y que tal vez, solo tal vez, yo necesitaba más humildad.
Al día siguiente llamé a Roberto.
“Vamos a ir a Italia”, le dije, “pero con condiciones.
Yo voy a explicarle a Isabela constantemente que lo que estamos viendo son tradiciones humanas, no verdad bíblica.
Voy a usar este viaje como una oportunidad para enseñarle que solo Jesús puede sanar.
” Y cuando vea que no pasa ningún milagro en esa tumba, tal vez finalmente entienda que debe buscar a Dios directamente, no a través de santos muertos.
Roberto se quedó callado por un momento.
Mamá, me dijo finalmente, está bien, pero te pido solo una cosa, mantén tu corazón abierto.
A veces Dios nos sorprende de maneras que no esperamos.
Los días siguientes fueron un torbellino de preparativos.
Conseguimos los pasaportes, compramos los boletos, hice arreglos para que otros pastores cubrieran mis servicios.
Y durante todo este tiempo, Isabela cambió completamente.
En el momento que le dijimos que íbamos a ir, recuperó su apetito.
Empezó a sonreír otra vez y comenzó a Laan a hablar constantemente sobre Carlo, como si fuera un amigo personal.
Abuela Ruth me decía mientras empacábamos.
Carlo me dijo en mis sueños que usted es muy valiente por hacer este viaje.
Él dice que va a ser difícil para usted al principio, pero que al final basta.
Va a estar muy agradecida de haber ido.
Él dice que Jesús tiene una sorpresa muy especial para usted también.
El 10 de octubre tomamos el vuelo de Bogotá a Roma.
Durante las 12 horas de vuelo, Isabela estuvo más tranquila y feliz de lo que había estado en meses.
Yo, por otro lado, estaba llena de ansiedad.
¿Qué estaba haciendo? ¿Cómo iba a explicarle a mi congregación que había llevado a mi nieta a un lugar de idolatría católica? ¿Qué iban a pensar mis colegas pastores? Pero cuando llegamos a Roma y tomamos el tren a Asís, algo empezó a cambiar en mí.
La ciudad es hermosa, rodeada de montañas, con una paz que se siente hasta en el aire.
Isabela estaba radiante de felicidad y yo comencé a sentir una extraña calma que no podía explicar.
Nos hospedamos en un pequeño hotel cerca del centro histórico.
Esa primera noche, el 11 de octubre, Isabela insistió en que camináramos hasta la basílica de San Francisco para que pudiera sentir el ambiente de la ciudad.
Mientras caminábamos por las calles de piedra, Isabela tomaba mi mano y me describía todo lo que sentía.
Abuela, el aire aquí se siente diferente, se siente lleno de oración, como si miles de personas hubieran rezado aquí durante cientos de años y sus oraciones todavía estuvieran flotando en el aire.
¿Usted no lo siente? Y la verdad es que sí lo sentía.
Había una paz en esa ciudad que era diferente a cualquier cosa que había experimentado.
No era la paz que sentía en mi iglesia durante los cultos pentecostales, que era más energética y emocional.
Esta era una paz profunda, silenciosa, contemplativa.
Esa noche, antes de dormir, Isabela me pidió que oráramos juntas, pero en lugar de hacer la oración evangélica típica que yo le había enseñado, ella oró de una manera que me sorprendió completamente.
Jesús dijo con una sencillez que me partió el corazón.
Gracias por traernos aquí.
Gracias por tocar el corazón de la yuela Ruth para que decidiera acompañarme.
Mañana voy a conocer a tu amigo Carlo.
Sé que él me va a te ayudar a verte mejor a ti.
Y Jesús, por favor, ayuda a la abuela a sentirse cómoda mañana.
Sé que esto es difícil para ella porque ama mucho tu palabra y no quiere hacer nada que te ofenda.
Pero por favor, muéstrale que Carlo te ama tanto como nosotras te amamos.
Esa oración de una niña de 9 años fue más teológicamente madura que muchos de mis sermones.
Y esa noche, por primera vez en semanas, dormí profundamente.
El 12 de octubre amaneció despejado y hermoso.
Después del desayuno, caminamos hacia la iglesia de Santa María Mayor, donde está la tumba de Carlo.
Yo había investigado todo sobre él durante las semanas anteriores, preparándome para explicarle a Isabela exactamente por qué la veneración católica de este adolescente era incorrecta.
Desde el punto de vista bíblico, Carlo Acutis había nacido en Londres en 1991, pero se crió en Milán.
Desde muy pequeño mostró una devoción extraordinaria por la Eucaristía y por Jesús.
Cuando era adolescente, creó un sitio web documentando milagros eucarísticos alrededor del mundo.
Murió en 2006 a los 15 años de leucemia fulminante.
Fue beatificado en 2020 por el Papa Francisco.
Mi plan era explicarle a Isabela que Carlo había sido un buen chico cristiano, pero que ahora estaba muerto y que solo Jesús tenía poder para sanar, que lo que íbamos a ver era simplemente un cuerpo preservado, sin poder sobrenatural alguno.
Pero cuando llegamos a la iglesia, todo mi plan se desmoronó.
La iglesia estaba llena de gente de todos los países del mundo.
Había familias con niños enfermos, personas en sillas de ruedas, ancianos, jóvenes, todos con una expresión de esperanza en sus rostros que me recordó algo que había perdido en mi propia fe.
¿Cuándo fue la última vez que había visto esa esperanza pura en mi iglesia evangélica? ¿Cuándo fue la última vez que yo misma había sentido esa esperanza? Nos acercamos a la capilla lateral donde está el cuerpo de Carlo detrás de un cristal transparente.
Isabela, que no puede ver, insistió en acercarse lo más posible.
La guí tomándola de la mano.
“Cuéntame qué ves, abuela”, me susurró.
“Es un cuerpo preservado”, le dije.
Un adolescente vestido con ropa casual, jeans, tenis.
Se ve como si estuviera dormido.
¿Se ve en paz?, me preguntó.
Sí, tuve que admitir.
Se ve mucha paz.
Isabela se arrodilló allí mismo en el piso de mármol y comenzó a rezar.
No palabras memorizadas, sino una conversación desde el corazón.
Carlo le decía, “Tú que amabas tanto a Jesús, enséñame a amarlo como tú lo amaste.
Yo no puedo ver con mis ojos, pero quiero ver a Jesús con mi corazón como tú lo veías.
Ayúdame a ser como tú, a amar a Jesús más que a cualquier cosa en el mundo.
Yo estaba parada detrás de ella, mirando a todos estos católicos rezando, algunos tocando el cristal de la tumba, otros llorando.
Idolatría pensaba automáticamente.
Esto es exactamente lo que he predicado contra durante décadas.
Pero entonces algo extraño pasó.
Por primera vez en mi vida, en lugar de juzgar, traté de entender qué estaban sintiendo estas personas.
Esa señora anciana que estaba llorando mientras tocaba el cristal, ¿estaba adorando a Carlo o estaba encontrando en él una inspiración para amar más a Jesús? Esa madre joven con su niño enfermo en brazos estaba buscando magia supersticiosa o estaba desesperada por cualquier rayo de esperanza de que Dios podría sanar a su hijo.
Esa pareja de ancianos rezando juntos.
Estaban cometiendo idolatría.
O estaban encontrando en la historia de Carlo un ejemplo de cómo vivir radicalmente para Cristo.
Por primera vez en 42 años consideré la posibilidad de que tal vez mi interpretación de lo que veía era demasiado severa.
Tal vez estas personas no estaban adorando a un ídolo.
Tal vez estaban encontrando en Carlo lo mismo que yo encontraba en los héroes bíblicos que predicaba en mi iglesia.
personas que habían vivido de manera ejemplar para Dios y cuyas historias nos inspiraban a hacer lo mismo.
Isabela seguía rezando y yo cerré mis ojos tratando de orar también, pidiendo a Dios que me diera claridad sobre lo que estaba viendo.
Y en ese momento, con los ojos cerrados, pasó algo que cambió mi vida para siempre.
Escuché una voz, no con mis oídos físicos, sino internamente.
Una voz clara como el cristal que me habló en español perfecto.
Ruth me dijo, “Abre tu corazón.
No viniste aquí para proteger a Isabela.
Viniste aquí para ser sanada tú misma.
Durante 42 años has predicado sobre mi amor, pero has limitado los caminos por los cuales mi amor puede fluir.
Hoy vas a aprender que mi amor es más grande que tus doctrinas.
Abrí mis ojos inmediatamente.
¿Qué había sido eso? Miré alrededor para ver si alguien me habían hablado, pero todos estaban en sus propias oraciones.
Miré a Isabela, que seguía arrodillada.
Y vi algo que me quebró completamente.
Lágrimas corrían por sus mejillas.
No lágrimas de tristeza, sino de gozo puro.
“Lo siento abuela”, susurró sin voltear a verme.
Siento la presencia de Jesús aquí, tan fuerte, tan real, más real que nunca antes en mi vida.
Y Carlo está aquí también, pero no en lugar de Jesús.
Carlo está como una ventana.
a través de la cual veo a Jesús más claramente.
Y entonces Isabela dijo algo que destrozó 42 años de certeza teológica.
Abuela, Jesús me está hablando.
Me está diciendo que usted ha predicado su amor fielmente durante todos estos años, pero que ha construido muros donde él quería construir puentes.
Me está diciendo que él ama a los católicos tanto como nos ama a nosotros los evangélicos.
y me está diciendo que envió a Carlo para mostrar que su amor no tiene fronteras denominacionales.
En ese momento algo se rompió dentro de mí.
No fue una experiencia emocional o histérica, fue más profunda que eso.
Fue como si una pared que había estado construyendo durante 42 años se desmoronara de repente.
Todo mi sistema de categorías teológicas, todo mi aparato mental para dividir el mundo cristiano entre verdaderos creyentes y desviados.
Todo eso se vino abajo mientras miraba a mi nieta ciega experimentar la presencia de Jesús con una intensidad que yo no había sentido en décadas.
Comencé a llorar, no suavemente, sino con sollozos que no podía controlar.
Me arrodillé junto a Isabela y por primera vez en mi vida no sabía qué decir.
Todas mis respuestas teológicas preparadas, todas mis explicaciones doctrinales, todo eso se había evaporado.
Isabela tomó mi mano.
Abuela, no llore.
Esto es hermoso.
¿No siente la presencia de Jesús aquí? Sí, le dije entre lágrimas.
La siento, pero no entiendo cómo puede ser esto.
Durante 42 años he predicado que esto era idolatría.
He dicho que solo Jesús puede ser mediador.
He enseñado que buscar santos es alejarse de Cristo.
Abuela, me dijo Isabela con una sabiduría que parecía imposible para sus 9 años.
Carl no está entre usted y Jesús.
Carlo está señalando hacia Jesús.
Como Juan el Bautista.
Como los apóstoles, como usted cuando predica.
La diferencia es que Carlo murió joven y ahora está en el cielo, pero sigue señalando hacia Jesús desde allá.
Permanecimos allí arrodilladas durante casi una hora.
Yo lloraba, Isabel la rezaba y lentamente algo comenzó a cambiar en mi corazón.
No me convertí al catolicismo ese día, pero por primera vez en 42 años consideré la posibilidad de que mi comprensión de la fe era más estrecha de lo que debería ser, que tal vez Dios en su infinita creatividad obra a través de caminos que yo había declarado cerrados.
que tal vez los católicos que veneran a Carlo no están adorando a un ídolo, sino encontrando inspiración en alguien que vivió radicalmente para Cristo.
Y entonces pasó lo que cambió todo.
Era cerca del mediodía y la iglesia se había llenado aún más de peregrinos.
Isabela y todavía estábamos arrodilladas cerca de la tumba cuando de repente Isabela se puso muy quieta.
Abuela susurró.
Siente eso qué, le pregunté.
La presencia, respondió.
Es como si alguien hubiera llegado, alguien muy especial.
Miré alrededor, pero no vi nada diferente.
Los mismos peregrinos, las mismas velas encendidas, el mismo ambiente de oración reverente.
Pero Isabela tenía razón.
Había algo diferente en el aire, una presencia más intensa, más amorosa, más real que cualquier cosa que había experimentado jamás.
Abuela Ruth, escuché una voz masculina joven hablándome en español perfecto.
Jesús me envió para hablar con usted.
Miré alrededor desesperadamente tratando de localizar de dónde venía la voz, pero no vi a nadie hablándome.
Abuela, Isabela me tomó la mano con urgencia.
Escucha la voz también.
La voz de quién, le pregunté, aunque en mi corazón ya sabía la respuesta.
Es Carlo, me dijo Isabela con una sonrisa radiante.
Está aquí con nosotras.
¿Lo puede ver? No le dije, “pero puedo escuchar su voz.
” Pastora Ruth.
La voz continuó.
He estado esperando durante meses para hablar con usted.
Isabella me pidió muchas veces que la trajera aquí, pero no era solo para ella, era para usted también.
Durante los siguientes minutos ocurrió la conversación más extraordinaria de mi vida.
Carlo me habló, no de manera física que otros pudieran escuchar, sino directamente a mi corazón, de una manera que era más clara y real cualquier conversación auditiva.
Y lo que me dijo desafió todo lo que había creído sobre la división entre católicos y protestantes.
“Pastora Ruth”, me dijo, “durante 42 años usted ha predicado el amor de Jesús fielmente, ha llevado miles de almas a sus pies.
Su ministerio ha sido hermoso, pero ha cometido un error.
Ha pensado que para defender la verdad tenía que atacar a otros cristianos que también aman a Jesús.
Sí, respondí en mi mente, porque la Biblia dice que solo Jesús es mediador entre Dios y los hombres.
Nosotros no necesitamos santos.
Tiene razón”, me respondió Carlo.
Solo Jesús es mediador.
Pero dígame una cosa, cuando usted predica un sermón que inspira a alguien a acercarse más a Jesús, eso significa que usted se está poniendo entre esa persona y Cristo.
Cuando usted ora por alguien enfermo y Dios lo sana, ¿eso significa que usted reemplazó a Jesús sanador? Por supuesto que no admití.
Entonces, entienda esto.
Cuando un católico viene a mi tumba y encuentra inspiración para amar más a Jesús, cuando encuentra esperanza para seguir luchando en momentos difíciles, cuando encuentra un ejemplo de cómo un joven puede vivir radicalmente para Cristo, ese católico no me está adorando a mí, me está usando como lo que soy, una ventana hacia Jesús.
Pero Carlos, protesté mentalmente, la Biblia no enseña sobre orarle a los santos.
Es verdad, respondió.
La Biblia tampoco enseña sobre muchas cosas que tanto católicos como protestantes hacen hoy.
No enseña sobre himnos con piano, sobre iglesias con sistemas de sonido, sobre sermones de 45 minutos.
La Biblia da principios y cada tradición cristiana desarrolla prácticas específicas basadas en esos principios.
Los católicos desarrollaron la veneración de santos como una manera de encontrar ejemplos y intercesores.
Los protestantes desarrollaron el culto evangelístico como una manera de llevar almas a Cristo.
Ambos están tratando de hacer lo mismo, conectar gente con Jesús.
La conversación continuó por lo que me pareció una hora, aunque probablemente fueron solo minutos.
Carlo respondió cada una de mis objeciones teológicas con una paciencia y sabiduría que me recordaron las palabras de Jesús en los evangelios.
No era argumentativo o defensivo, simplemente explicaba con amor cómo la veneración católica de santos era una expresión de amor hacia Cristo, no una competencia con Cristo.
Finalmente, Carlo me dijo algo que cambió mi vida para siempre.
Pastora Ruth Isabela no vino aquí solo para que yo le diera la vista, vino para que usted pudiera ver.
Durante 42 años ha predicado sobre el amor ilimitado de Dios, pero ha puesto límites humanos sobre cómo ese amor puede expresarse.
Hoy va a ver que el amor de Jesús es más grande que las categorías protestantes o católicas.
Va a ver que somos todos parte de la misma familia.
¿Qué quiere decir con que Isabela no vino aquí solo para que le dé la vista? Pregunté.
Quiero decir que su sanidad física va a ser el milagro menor.
El milagro mayor va a ser su sanidad espiritual.
Cuando vea que Jesús puede obrar milagros a través de la veneración católica de santos, va a entender que él obra a través de cualquier corazón que genuinamente lo busque, sin importar la denominación.
Y entonces Carlo hizo algo que me dejó sin palabras.
Se dirigió a Isabela.
Isabela, mi querida hermana en Cristo, ¿estás lista para recibir el regalo que Jesús tiene para ti? Sí, Carlo, respondió Isabela con una fe tan pura que me partió el corazón.
Entonces, cierra tus ojos y siente las manos de Jesús sobre tu cara.
Isabela cerró sus ojos y yo vi con mis propios ojos dos manos luminosas posarse suavemente sobre su rostro.
No eran las manos de Carlo, eran diferentes, más grandes, con cicatrices visibles en las palmas.
Y en ese momento entendí que era el mismo Jesús quien estaba tocando a mi nieta.
Isabela, escuché la voz de Jesús, no de Carlo, sino del mismo Cristo.
Recibe tu vista como regalo de mi amor.
Pero recuerda siempre que este milagro no viene porque le rezaste a un santo muerto, sino porque tu fe, pura y simple como la de un niño, movió mi corazón.
Y recuerda que tu abuela, aunque luchó contra esto, también tiene una fe que mueve mi corazón.
Ella solo necesitaba aprender que mi amor es más grande que sus doctrinas.
Los ojos de Isabela se abrieron y por primera vez en su vida pudo ver.
La primera imagen que vio claramente fue mi cara bañada en lágrimas.
Abuela Ru me dijo con voz quebrada por la emoción.
Puedo verla.
Puedo ver su cara hermosa y puedo ver que Jesús la ama tanto que envió a Carlo para enseñarle que su familia es más grande de lo que pensaba.
El resto de esa tarde fue un torbellino deón de emociones.
Los doctores que examinaron a Isabela confirmaron que su vista era perfecta, algo médicamente imposible dada su condición congénita.
La noticia del milagro se extendió rápidamente por Asís y durante los días siguientes cientos de personas vinieron a conocernos, a escuchar nuestra historia.
Pero para mí el verdadero milagro no fue la sanidad física de Isabela, fue la sanidad de mi propia alma.
Durante 42 años había predicado sobre el amor ilimitado de Dios mientras ponía límites denominacionales sobre cómo ese amor podía expresarse.
Había construido muros teológicos donde Dios quería construir puentes de unidad cristiana.
Durante el viaje de regreso a Colombia, Isabela y yo hablamos mucho sobre lo que habíamos experimentado.
Ya no era solo mi nieta ciega que había recibido un milagro.
Era mi maestra espiritual que me había llevado a un encuentro con la amplitud del amor de Cristo que trasciende las divisiones humanas.
Cuando regresamos a Bogotá, enfrenté el desafío más grande de mi carrera ministerial.
¿Cómo iba a explicar a mi congregación lo que había pasado? ¿Cómo iba a predicar el domingo después de haber sido transformada por una experiencia que desafiaba todo lo que había enseñado durante décadas? Decidí ser completamente honesta.
El domingo siguiente al regreso, subí al púlpito de mi iglesia Cristo Vive y conté toda la historia.
Hablé sobre mi resistencia inicial, sobre el milagro de Isabela, sobre mi conversación con Carlo, sobre cómo Dios me había mostrado que su amor es más grande que nuestras categorías denominacionales.
La reacción fue mixta.
Algunos miembros de mi congregación se sintieron traicionados como si hubiera comprometido la pureza doctrinal que esperaban de su pastora.
Otros se sintieron liberados, como si finalmente tuvieran permiso para amar a sus familiares católicos, sin sentir que estaban comprometiendo su fe.
Algunos se fueron de la iglesia, otros invitaron a sus familiares católicos por primera vez en años.
Pero lo más hermoso fue ver cómo cambió la atmósfera espiritual de nuestra iglesia.
Antes nuestros cultos tenían una intensidad que venía de la sensación de estar luchando contra otros cristianos.
Ahora tenemos una intensidad que viene de la sensación de estar trabajando junto con todos los cristianos para acercar el mundo a Jesús.
Hoy, un año después de esa tarde transformadora en Asís, sigo siendo pastora evangélica pentecostal.
No me convertí al catolicismo, pero soy una evangélica diferente.
Soy una evangélica que predica sobre amar a Jesús con todo el corazón, como Carlos lo hizo, como millones de católicos lo hacen, como millones de evangélicos lo hacemos.
Cuando alguien en mi iglesia critica a los católicos por adorar santos, cuento la historia de cómo una niña ciega experimentó la presencia de Jesús con más intensidad frente a la tumba de un santo católico que muchos evangélicos experimentan en toda su vida.
Isabela sigue siendo el mismo rayo de sol que siempre fue, pero ahora puede ver físicamente el mundo que antes solo conocía por el tacto y el sonido.
Y yo sigo siendo la misma mujer que ama apasionadamente a Jesús.
Pero ahora puedo ver espiritualmente la amplitud de su familia que antes había limitado con mis doctrinas.
Estable un nuevo ministerio llamado Cristianos Unidos a través de Carlo Acutis, que reúne familias católicas y protestantes que buscan sanidad para sus hijos.
Hemos visto docenas de milagros, pero más importante, hemos visto cómo el amor de Cristo trasciende las barreras que los humanos construimos cuando realmente buscamos su rostro con corazones unidos.
Oye, una pausa rápida.
Me encantaría saber desde dónde conectas hoy.
Deja un comentario con tu ubicación.
Siempre es increíble ver cómo crece esta comunidad por todo el mundo.
Y si aún no te has suscrito, por favor, hazlo ahora.
Tu apoyo lo es todo y me ayuda a seguir contando historias que realmente importan.
La sanidad de Isabela ha sido médicamente documentada y verificada.
Los doctores en Miami que habían tratado su caso durante años no pueden explicar cómo una ceguera congénita total fue curada instantáneamente.
Los archivos médicos están disponibles para cualquiera que quiera verificar la autenticidad del milagro.
Pero para mí la evidencia más poderosa no son los reportes médicos, es el hecho de que una niña que vivía en oscuridad física ahora puede ver el mundo en toda su belleza.
Y una abuela que vivía en oscuridad espiritual ahora puede ver la familia de Dios en toda su amplitud.
Durante este año que ha pasado, he viajado por toda Colombia contando esta historia.
He hablado en iglesias evangélicas, católicas y en encuentros interdenominacionales.
Siempre termino con el mismo mensaje.
El amor de Jesús es más grande que nuestras doctrinas.
Su familia es más amplia que nuestras denominaciones.
Y cuando genuinamente buscamos su rostro, él se revela de maneras que trascienden nuestras expectativas teológicas.
Isabella y yo planeamos regresar a Así el próximo año en el aniversario de nuestro encuentro con Carlo.
Pero esta vez no iremos solas, iremos acompañadas de familias católicas y evangélicas de toda Colombia que han encontrado en nuestra historia una esperanza de que Dios puede sanar solo cuerpos enfermos, sino también divisiones denominacionales que han lastimado el testimonio cristiano durante siglos.
Lo que aprendí en esa tarde en el santuario de San Rufino es que cuando genuinamente buscamos a Jesús, él se las arregla para mostrarnos que su amor es infinitamente más grande que nuestras categorías humanas.
Carlo Acutis no me alejó de Cristo.
Me llevó más cerca de él al mostrarme que la familia de Dios incluye santos del cielo que interceden por nosotros.
Católicos en la tierra que aman a Jesús a través de sacramentos y tradiciones.
Y evangélicos como yo, que lo amamos a través de la palabra predicada y la experiencia personal.
Hoy, cuando predico sobre el amor de Jesús, ya no tengo que construir muros teológicos para proteger la pureza doctrinal.
En su lugar construyo puentes de amor que conectan corazones que buscan genuinamente el rostro de Cristo.
Y he descubierto que cuando construyes puentes en lugar de muros, el amor de Jesús fluye con más libertad y poder.
La filhistoria de Isabela y Mía es un testimonio de que Dios sigue obrando milagros hoy.
Pero más importante es un testimonio de que sus milagros no están limitados por nuestras denominaciones o tradiciones.
Él obra a través de cualquier corazón que genuinamente lo busque, sea católico, protestante, ortodoxo o de cualquier tradición cristiana que ponga a Jesús en el centro.
Y si tú que estás escuchando esta historia eres evangélico como yo y has luchado con preguntas sobre la unidad cristiana o si eres católico y has sentido juzgamiento de hermanos protestantes, quiero que sepas que hay un joven santo en el cielo llamado Carlo Acutis, que está intercediendo para que todos los que amamos a Jesús encontremos maneras de trabajar juntos para acercar el mundo a su corazón.
No tienes que cambiar tu tradición.
No tienes que comprometer tus convicciones, solo tienes que abrir tu corazón a la posibilidad de que el amor de Jesús es más grande que las categorías denominacionales que hemos creado para entenderlo.
Y si lo haces, tal vez descubras, como yo descubrí, que la familia de Dios es mucho más amplia y hermosa de lo que jamás habías imaginado.
Esta es mi toro.
historia, la historia de una abuela evangélica que fue a acompañar a su nieta ciega a la tumba de un santo católico y salió transformada por el descubrimiento de que el amor de Cristo trasciende todas las barreras humanas.
Es la historia de Isabela, que recibió no solo el milagro de la vista física, sino el privilegio de ser el instrumento que Dios usó para abrir los ojos espirituales de su abuela.
Y es la historia de Carlo Acutis, que sigue siendo desde el cielo lo que fue en la tierra.
Un joven que señala hacia Jesús y nos enseña que el amor auténtico no conoce fronteras denominacionales.
Que Dios los bendiga a todos y que puedan experimentar la amplitud del amor de Cristo que trasciende cualquier categoría humana que hayamos construido para limitarlo.
Ah.
News
🐈 La mujer que protegió el silencio de Carlo Acutis durante años estalló 😭 en lágrimas al recordarlo y desató un torbellino de confesiones ocultas, recuerdos prohibidos, sospechas de secretos jamás contados, tensiones entre devotos y una avalancha de rumores que ya sacuden a los peregrinos más fieles, mientras algunos susurran que lo que reveló podría cambiar para siempre la imagen pública del joven beato Introducción: Con la voz quebrada soltó “yo sabía cosas que nadie quiso escuchar”, y el ambiente se volvió espeso, cargado de morbo y miradas nerviosas 👇
No sé si alguna vez han sentido que su vida es como uno de esos archivos de computadora que de…
“Tragedia confirmada: Aerocivil presenta el informe que detalla la muerte de Yeison Jiménez” 😢 La confirmación de la muerte de Yeison Jiménez ha dejado a sus fans devastados, y el primer informe de Aerocivil ha arrojado luz sobre los eventos fatídicos. “Cuando la realidad supera la ficción, el dolor se siente más intenso”, se lamentan los admiradores, mientras buscan respuestas a esta tragedia. Este informe ha generado una ola de emociones en las redes sociales. 👇
La Tragedia que Sacudió un País: La Muerte de Yeison Jiménez y el Informe de Aerocivil Era una mañana nublada…
“El adiós de Carolina Cruz: su salida de ‘Día a Día’ deja a todos en shock” 😱 La noticia de que Carolina Cruz deja “Día a Día” ha sacudido a la audiencia y a sus colegas. “Una figura icónica como ella siempre será recordada, pero su ausencia se sentirá profundamente”, dicen sus seguidores, mientras reflexionan sobre el impacto que ha tenido en el programa.
Este cambio inesperado promete ser un tema candente en los próximos días.
👇
El Adiós Inesperado de Carolina Cruz: Una Revelación que Sacudió el Mundo del Espectáculo Era un día como cualquier otro…
Meu filho Carlo me revelou a promessa da Ave Maria sobre a Eucaristia
Se eu te contasse que Nossa Senhora prometeu a Carlo que a Eucaristia seria a arma final contra a maior…
“La conmoción por la muerte de Pedro Fernández: su esposa llora y comparte una triste verdad” 😢 Pedro Fernández ha dejado este mundo, y su esposa ha confirmado la desgarradora noticia que ha impactado a sus seguidores. “La vida puede ser cruel, pero el amor perdura en nuestros recuerdos”, ha declarado, mientras las redes sociales se llenan de homenajes y recuerdos del querido artista.
Este triste final marca el cierre de un capítulo en la música.
👇
El Último Susurro de Pedro Fernández: Un Adiós Sorprendente Pedro Fernández había sido un ícono en el mundo de la…
Una evangélica solo fue a acompañar a su nieta ciega a la tumba de Carlo Acutis — y salió entre lágr
Mi nombre es Ru Esperanza Torres y durante 42 años he sido pastora evangélica pentecostal de la Iglesia Cristo Vive…
End of content
No more pages to load






